Parece que no hemos aprendido nada en más de 40 años… Ya en 1975, nuestro queridísimo y adorado Steven Spielberg nos enseñaba que los tiburones blancos no son los animales con el mejor humor del mundo. Pero si a sus malas pulgas le añadimos un apetito voraz y unos dientes que quitan el sentido, casi que alejarse de ellos se antoja la mejor de las ideas. Algo que el buceador del vídeo de hoy aprendió mediante un buen sofocón.

¿Os acordáis de la jaula que utilizaba el personaje de Richard Dreyfuss en Tiburón? Pues un artilugio de seguridad similar era el que elegía este buceador profesional y fotógrafo para su inmersión en la cosa de México. Su intención no era otra que la de filmar bien de cerca a un tiburón blanco dentro del agua. El problema es que, a oler el cebo que se utilizaba para atraerlo, uno de los depredadores más letales del planeta se asalvajaba a lo bestia, hasta el punto de introducirse dentro de la jaula donde estaba el hombre. Solo la sangre fría y la experiencia de este le permitían salir ileso del increíble incidente.

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