Son animales de aspecto amigable, pero ahí acaba la cosa. Vistas a cierta distancia, las orcas parecen ir pidiendo abrazos a gritos. Sin embargo, esa fama de “ballenas asesinas” que se han ganado durante siglos no es gratuita. Si a eso le añadimos el empeño del ser humano en mantener ejemplares en cautividad y usarlas como espectáculos en zoológicos acuáticos, el caldo de cultivo para el drama está servido.

Hace unos años, el documental Black Fish nos mostró el peligro detrás del intento de domesticar a las orcas. La premiada pieza nos acercaba a la figura de Tilikum, una orca que fallecía hace poco después de pasar décadas en cautividad. Un periodo en el que llegaba a matar a tres de sus cuidadores.

Cientos de días siendo amigable y dócil. Así eran las cosas con Tilikum. Sin embargo, de repente un día desataba su furia. El vídeo que hoy os traemos es el del espectáculo en el que la orca acaba con la vida de Dawn Brancheau, su dedicada cuidadora en Seaworld. Sobrecogedor.

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