Hay que ver qué puñeteros podemos ser los humanos a veces. Imagínate que eres un gorila y que estás haciendo tus típicas cosas de gorila cuando te encuentras con un congénere frente a frente. Por si no fuese suficiente con encontrarte a un extraño paseándose por tu territorio, encima resulta que el muy payaso se pone a imitarte. ¿Qué pasa? Pues que le acaricias el hocico a base de guantazos sin necesidad ni de que te llame “caranchoa”.

Efectivamente, en el vídeo que hoy os traemos nos encontramos con que unos tipos bautizan como “experimento” lo que realmente huele a mina de oro de risas. Y es que colocar un espejo en medio de un paraje salvaje suena más a broma pesada que a otra cosa. Sorprende ver las diferentes reacciones según las especies. Atentos, porque los hay muy camorristas, pero tampoco faltan los cariñosos.

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