Cada vez se realizan más experimentos para conocer los beneficios de los videojuegos en el desarrollo cognitivo, y cada vez son más los datos que indican que éstos ayudan a desarrollar diversas habilidades cognitivas. Y no estamos hablando de videojuegos especialmente diseñados para ser educativos, sino de los videojuegos comerciales más conocidos y jugados por todos.

¿Cuáles son los beneficios de los videojuegos?

En un reciente resumen de los datos obtenidos en más de 80 estudios (Bediou et al., 2017) se afirma que jugar a videojuegos de acción (del tipo Call of Duty o Grand Theft Auto) aumenta la atención y la habilidad espacial (relacionada con la orientación y la rotación de figuras en la mente).

En cuanto a los juegos de estrategia y rol, del tipo XCOM: Enemy unknown o World of Warcraft, desarrollan las habilidades de resolución de problemas. Esto, indirectamente, mejora los resultados académicos generales (Adachi & Willoughby, 2013).

A todo ello podemos añadir que el carácter multijugador de los juegos actuales facilita las interacciones entre los jugadores, enriqueciendo las habilidades de comunicación y colaboración, no sólo durante el juego, sino también fuera del mismo. Por ejemplo, World of Warcraft ha creado una de las mayores wikis del mundo sobre un tema específico, en la que los fans crean guías, artículos de opinión y foros para debatir distintos aspectos del juego.

Y ya no hablemos de la motivación… seguro que cualquier niño (y no tan niño) preferiría trabajar sus habilidades cognitivas jugando un videojuego antes que realizando ejercicios psicotécnicos.

¿Y la agresividad?

Para los padres preocupados, ya existen varios estudios que sugieren que jugar videojuegos violentos no deriva en comportamientos agresivos (Ferguson, 2007). Como otras muchas cosas, todo depende del uso que se haga de los videojuegos: si se respetan las edades recomendadas (o al menos los padres se involucran en el juego, para debatir y reflexionar con los niños sobre los contenidos) y no se dedica un tiempo excesivo a los mismos, se pueden obtener grandes beneficios evitando los potenciales problemas.

Por tanto, parece que ya va siendo hora de cambiar el chip y de que empecemos a aprovechar el potencial educativo de los videojuegos. Porque la educación de niños y adolescentes no es un juego… Perdonad, el auto-corrector de la parte estereotipada de mi pensamiento me juega malas pasadas. Quise decir, ¿por qué la educación de niños y adolescentes no es un juego?

Referencias

Adachi, P. J. C., & Willoughby, T. (2013). More than just fun and games: The longitudinal relationships between strategic video games, self-reported problem solving skills, and academic grades. Journal of Youth and Adolescence, 42(7), 1041-1052.

Bediou, B., Adams, D. M., Mayer, R. E., Tipton, E., Green, C. S., & Bavelier, D. (2017, November 27). Meta-Analysis of Action Video Game Impact on Perceptual, Attentional, and Cognitive Skills. Psychological Bulletin. Advance online publication. http://dx.doi.org/10.1037/bul0000130

Ferguson, C. J. (2007). The good, the bad and the ugly: A meta-analytic review of positive and negative effects of violent video games. Psychiatric Quarterly, 78(4), 309-316.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.