Ganar por los pelos, vencer de milagro o imponerse sufriendo un menoscabo excesivo. Muchas son las veces que, en cualquier ámbito de la vida, se utiliza la expresión “una victoria pírrica”. Evidentemente, hablamos de esos casos en los que un éxito es difícilmente catalogable como tal ante el excesivo precio pagado. Una frase que encuentra su origen histórico hace unos cuantos siglos.

Era el año 279 a.C. El monarca Griego Pirro de Epiro se batía el cobre con los romanos. Era la batalla de Ásculo. Ambos ejércitos protagonizaban una guerra de lo más sangrienta, en la que las tropas de Pirro se imponían a las romanas. Al terminar la lucha, 3.500 hombres griegos y varios de sus oficiales yacían sin vida en el campo de batalla. “Otra victoria como la de hoy y volveré solo a casa”, era la frase que se le atribuía al monarca heleno.

Pirro de Epiro
Pirro de Epiro

Efectivamente, la victoria de la batalla de Ásculo le salía realmente cara a Pirro de Epiro, lo que hoy todavía recordamos cada vez que un éxito lo es a un precio demasiado alto.

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