Es pieza fundamental del patrimonio artístico español. Como sabemos de sobra, esa avenida madrileña bautizada como el Paseo del Prado es un espacio en el que todo amante del arte puede volverse loco. El Museo del Prado, el Museo Tyssen y, como no, el Museo Reina Sofía de Arte Contemporáneo forman un espectacular tridente que nada tiene que envidiar en lo cultural a ningún otro lugar del mundo.

Efectivamente, desde 1986, el Museo Reina Sofía se ha convertido en una pieza fundamental de la ciudad y de España en general. En su interior, obras del calibre del Guernica de Picasso hacen que la parada sea obligada para todo aficionado al arte o cualquiera con inquietudes generales. Un tiempo a lo largo del cuál el museo no ha hecho más que ampliarse y modernizarse hasta convertirse en el imponente complejo que es hoy.

Hospital General de Atocha

Arte es lo que le sobra al Museo Reina Sofía, pero también historia. Y es que, en el año 1556 Felipe II decidió que era el momento de reunir en un único edificio todos los hospicios de la ciudad, así como los centros médicos. Una iniciativa que cristalizaba tres años después en la calle Santa Isabel. Con el paso de las décadas, más edificios iban añadiéndose para terminar formando un inmenso complejo llamado Hospital General que iría renovándose constantemente. Sin embargo, tras funcionar a pleno rendimiento en la Guerra Civil, el lugar iba cayendo en el olvido hasta su resurrección como Museo.

Efectivamente, las historias de fantasmas alrededor del Museo Reina Sofía que siempre se han contado y que han llevado incluso a la dimisión de trabajadores encuentran su origen en ese pasado oscuro de un lugar bajo el que descansan miles de cuerpos humanos, enterrados durante los siglos en los que el Reina Sofía fue un centro médico.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.