Ese apellido ha quedado eternamente relacionado con el horror. Ponerse a explicar ahora quién era Adolf Hitler se antoja innecesario (o eso esperamos). El hombre que puso en jaque al mundo libre con su nazismo terminaba su historia poniéndose una bala en la sien al ver que la guerra estaba perdida y que los aliados caminaban por Berlín. El dictador se quitaba la vida junto a su esposa Eva Braun el 30 de abril de 1945, la cual ingería cianuro para acabar con su vida. Ambos se encontraban en el búnker de la Cancillería, donde Hitler había establecido su residencia oficial meses atrás.

Las órdenes que había dejado el Führer a sus asistentes eran claras: Tenía que coger ambos cuerpos, sacarlos al exterior y quemarlos dentro de uno de los cráteres dejados por un obús. Así, en presencia de Goebbles y otros altos mandos, los cuerpos eran rociados con gasolina e incinerados. Sin embargo, los constantes bombardeos impidieron a los presentes mantenerse en el exterior del búnker, por lo que decidían lanzar tierra sobre ambos cuerpos sin que estos llegasen consumirse completamente. Nunca se encontraron los cadáveres.

Adolf Hitler y Eva Braun
Adolf Hitler y Eva Braun

El día 1 de mayo, ocho días antes de la rendición de Alemania, Karl Dönitz anunciaba por radio la muerte de Adolf Hitler. Desde ese preciso instante, comenzaba una obsesión por dar con los restos del dictador. Un escéptico Stalin encargaba a la NKVD rusa desplazada a Berlín dar con ambos cuerpos. Al parecer, la empresa tenía éxito el 9 de mayo, pero nunca se confirmaba. Las teorías oficiales apuntan a que la Unión Soviética no quiso divulgar información sobre el hallazgo. Sin embargo, desde la URSS siembre se mantuvo que Estados Unidos y Gran Bretaña habrían alcanzado un acuerdo con el dictador para permitir su huída del país a cambio de la rendición final de Alemania.

Búnker de la Cancillería
Búnker de la Cancillería, donde Hitler se suicidó

Tras la caída de la Unión Soviética, muchos archivos de la KGB iban desclasificándose, lo que permitió a muchos investigadores desarrollar un estudio cuya conclusión no era otra más que, efectivamente, los restos encontrados por la NKVD eran los de Adolf Hitler y Eva Braun. El problema es que los mismos habrían sido destruidos en 1970 por agentes soviéticos al abandonar sus instalaciones alemanas de Magdeburgo. Así la muerte del Führer sigue cubierta por un manto de incógnitas que apuntan hasta a la posibilidad de que este huyese con vida de Berlín, como abordaremos en la segunda entrega de nuestro especial.

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