Si os parece cruel George R.R. Martin, os garantizamos que la realidad es capaz de dejar en un corderito al creador de Juego de Tronos. Cualquiera que haya leído la obra del novelista o los millones de fans de la serie de la HBO sentirán un escalofrío en el pecho al oír las palabras “Boda Roja”. No es para menos, ya que todos seguimos traumatizados desde que descubrimos que la boda en Los Gemelos entre Edmure Tully y una hija de Walder Frey solo era la excusa para acabar pasándose a cuchillo al Joven Robb Stark, a su madre y a sus hombres de confianza.

No se puede ser más vil que los Frey y los Lannister… o sí. Viajemos al 13 de febrero de 1692. Lo que prometía ser una jornada festiva terminaría cubriendo de sangre el suelo de Escocia en lo que se conocería como la masacre de Glencoe y que el propio George R.R. Martin ha reconocido como fuente de inspiración para su obra.

Masacre de Glencoe La Boda Roja Juego de Tronos

El evento transcurría de forma feliz. El clan MacDonalds acudía a la celebración desprovisto de todo tipo de arma, ya que no parecía que herramientas de guerra fuesen necesarias en el feliz evento. Lo que no imaginaban era que, al caer la noche y cuando se encontraban ya durmiendo después de una buena borrachera, el clan Campbell iba a asesinar a 38 integrantes. De hecho, solo algunas mujeres y niños lograron escapar para terminar muriendo a la intemperie en medio del terrible temporal que asolaba las tierras de Escocia.

La Boda Roja Juego de Tronos

Efectivamente, aquella fue una boda realmente digna de las páginas de George R.R. Martin.

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