Little Boy” y “Fat Man“. Ambos nombres inocentes sobre el papel, pero eternamente ilustres por sus implicaciones reales. No es para menos, ya que esos eran los nombres de las bombas atómicas que cayeron sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki los días 6 y 9 de 1945, fechas en las que la infamia terminó de la forma más infame.

Eran años terribles. El mundo asistía con estupor a un conflicto bélico que estaba sembrando de destrucción y dolor medio planeta. La Segunda Guerra Mundial se libraba en múltiples frentes de batalla, pero todos tenían claro que el miembro de la contienda que lograse crear la bomba atómica se llevaría el gato al agua. Afortunadamente, esta contienda cayó del lado de los Aliados, pero lo terrible es que fue usada.

Fueron seis meses de intenso bombardeo sobre Japón. El conflicto requería de una solución lo más inmediata posible, por lo que el presidente americano Harry S. Truman decidió que los infames bebés nacidos del Proyecto Manhattan debían ver la luz. Ambas bombas eran lanzadas sobre dos grandes poblaciones japonesas, con un resultado terrible.

Little Boy caía sobre Hiroshima el lunes 6 de agosto de 1945. Se llevaba por delante la vida de más de 165.000 personas en total. Por su parte, Fat Man hacía lo propio el jueves 9 de agosto de 1945 sobre la ciudad de Nagasaki. 80.000 ciudadanos fallecían a causa de la detonación de la bomba. Japón se rendía y la Segunda Guerra Mundial se decantaba a favor de los Aliados. Sin embargo, el precio a pagar resultaba descomunal. Atentos, porque el siguiente vídeo recoge los momentos exactos de sendas explosiones vistas desde los aviones americanos.

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