Eso de “conquistas” y “descubrimientos” siempre ha sido tema peliagudo. La historia de la humanidad está repleta de pasajes infames, cuya única explicación podemos encontrar en el momento histórico de su desarrollo. Y es que, con las cosas que ocurren en estos días, qué no pasaría a finales del siglo XV…

Efectivamente, un pasaje fue especialmente importante por aquellos días. Hablamos, como no podía ser de otra forma, del descubrimiento de América por Cristobal Colón. Desde el preciso momento en el que un europeo puso su pie en el llamado Nuevo Mundo, la carrera de todos los reinos y conquistadores por hacerse con una parte del pastel se volvió frenética. Así, en medio de aquel choque de culturas, los perros de los europeos fueron pieza fundamental.

Ni caballos, ni escopetas, ni armaduras. Lo que realmente temían los nativos era a aquellos salvajes animales que acompañaban a los conquistadores españoles. En América solo había una pequeña especie de perro de pequeño tamaño y rechoncho que, de hecho, servía de alimento para los indios. Así, aquellos enormes animales, feroces y de dientes afilados se convertían en armas terribles. A tal punto llegaba la efectividad de algunos animales que incluso sus dueños recibían sueldo por la función del animal. Azuzados contra los nativos, estas “bestias” desconocidas resultaban fundamentales en aquellos días. Una idea que se le ocurría a Bartolomé Colón en 1495 y que todos los conquistadores copiarían desde entonces.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.