Qué mejor forma que asustar al enemigo que con un ejército de auténticos gigantes. A lo largo de la historia, el hombre ha dedicado buena parte de su intelecto al arte de la guerra. Otra cosa no, pero imaginar formas de causarnos mal unos a otros siempre se nos ha dado de lujo. Eso sí, tampoco faltan las ideas de bombero retirado. si no, que le pregunten a Federico Guillermo I de Prusia y a su ejército de gigantes.

“Postdamer Risengarde” se le llamó al regimiento de infantería prusiano al que, con el paso del tiempo, terminaría conociéndose como Los gigantes de Postdam. Y es que el rey estaba empeñado en formar un ejército de hombres gigantes, superiores físicamente al enemigo y que incluso le intimidase. Para ello, la orden era la de reclutar a los hombres más altos de su reino. De hecho, conocedores de su idea, los mandatarios de otros muchos países enviaban hombres altos como presente para Federico.

Los gigantes de Postdam

El mínimo era de 1,80 metros, lo que ya era más que considerable para aquellos días. Sin embargo, lo habitual es que se sobrepasasen los dos metros. Incluso había militares cercanos a los 2,20 metros de altura. Un auténtico ejército de gigantes que tenía que ver la luz como fuese. Incluso se ordenó que mujeres altas y soltados altos tuviesen hijos con vistas a crear vástagos adecuados para el regimiento de Los gigantes de Postdam.

Efectivamente, el rey Federico consiguió su ejército. El problema es que la mayoría de los integrantes eran bastante disfuncionales debido a problemas físicos varios por el excesivo crecimiento. Nunca llegaron a entrar en combate antes de su disolución, en 1740 tras la muerte del rey.

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