Es el gánster más emblemático de la historia. El 17 de enero de 1899 nacía en Blooklyn un jovencito llamado Alphonse Gabriel Capone. Hijo de dos inmigrantes italianos, lo que nadie imaginaba es que uno de los nueve hermanos Capone iba a convertirse en la figura más temible del crimen organizado.

El hijo del barbero del 29 de Park Avenue dejaría pronto sus estudios. A los 14 años, el chico iniciaba una vida al margen de la ley gracias a la influencia del famoso gánster Johnny Torrio, ingresando en una bada criminal que sembraba el pánico en Nueva York. De hecho, una pelea en un club de la ciudad terminaba con varios cortes en su cara, lo que a la postre le valdría el sobrenombre de Scarface.

Al CaponeSin embargo, hasta su traslado a Chicago no empezaría a prosperar a lo grande. Juego ilegal, tráfico de alcohol o prostitución se convertían en los negocios de un hombre que, tras el retiro de Torrio, tomaría el control de la banda. Era el año 1925 y la ciudad empezaba a ser suya. Pocos meses tardaba Scarface en hacerse con el monopolio del crimen organizado en la ciudad del viento. No había forma de meterle mano a una araña que parecía extender su red por todas partes. Con fuerzas de seguridad y justicia compradas, Al Capone era intocable… O eso se creía.

Ni más ni menos que 135 asesinatos se le atribuían a Capone, directos o indirectos. Sin embargo, conocido de sobra es el hecho de que no se le pudo acusar de ninguno de ellos, siendo clave para su caída las nuevas leyes federales del 27 que permitían perseguirlo por evasión de impuestos. El temible Al Capone era detenido en 1931 gracias al cuerpo especial liderado por el miembro de la Agencia de Prohibición, Eliot Ness, y a su grupo de agentes incorruptible. Efectivamente, los famoso “Intocables” cazaban a Scarface y lo llevaban a los tribunales. De allí salía con una condena de 11 años de prisión.

En un primer momento, Al Capone fue trasladado a Atlanta, pero desde aquella prisión todavía manejaba sus negocios sin demasiados problemas. De ahí que se diese luz verde a su traslado a Alcatraz en 1934. A partir de ahí, su imperio iría desmoronándose. Ya no podía manejar el cotarro, la Ley Seca terminaba y sus negocios se iban al traste. capone estaba acabado. A todo eso se sumaba una preocupante demencia que empezaba a mostrar sus primeros síntomas cuando solo contaba con 34 años. Al parecer, una sífilis sin tratar contraída en su juventud iba terminando con él. De hecho, los últimos años en prisión se llenaban de “excursiones” constantes al hospital.

En 1939, Capone era liberado, trasladándose a Miami. Comenzaba entonces un periodo de retiro del mundo. Su salud era cada vez peor, hasta el punto de que un derrame cerebral sufrido el 21 de enero de 1947 dejaba su vida pendiendo de un hilo. Solo cuatro días después, una neumonía ajusticiaba al otrora capo de la mafia. Al Capone, el gran gánster, era encontrado muerto en su bañera. Con 44 años, el tipo que puso en jaque a Estados Unidos terminaba sus días. El final de una leyenda oscura.

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