Qué bien hemos llegado a pasarlo con Vikingos. Desde que nos presentase a aquel Ragnar granjero, la serie de History Channel no ha hecho más que regalarnos momentos gloriosos. El ascenso al poder del personaje de Travis Fimmel, las idas de pinza de Rollo, el flow por las nubes de Lagertha… Eran los buenos tiempos y, desgraciadamente, parecen haber quedado atrás sin remedio alguno.

No vamos a negar que seguimos siendo fans irrendentos de la serie. Vikingos no ha decaído en entretenimiento, pero sí en calidad. Su argumento ya no luce como lo hacía. La emoción decae y los fans están empezando a perder entusiasmo. Algo que podría obedecer al mero efecto del tiempo, pero cuyo origen es mucho más fácil de identificar.

Vikingos

Vikingos la está cagando por su forma de trabajo. Mientras que la mayoría de las series esperan a emitir una temporada antes de rodar la siguiente, en Vikingos suelen ponerse a trabajar en nuevas tandas de episodios antes de obtener el feedback de la audiencia. Sirva como ejemplo que, mientras esperamos el estreno de la segunda mitad de la quinta temporada, la sexta ya está rodada. Así, resulta imposible tener la opinión del público soberano en lo referido a tramas y personajes. No se puede testar lo que funciona y lo que no.

Lo realmente curioso de todo esto es que Vikingos abandonó la forma de trabajo convencional tras la tercera temporada. Si tenemos en cuenta que a partir de ahí la serie empezó a perder nivel, las cosas parecen claras. No existen coincidencias de este tipo.

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