Ya hace tiempo que perdió su fama de serie top. Cuando Homeland se presentó en nuestros hogares, allá por el año 2011, rápidamente nos volvíamos adictos de la serie de Showtime. La historia del sargento Brody y la agente de la CIA, Carrie Mathison, nos enganchaba a lo bestia. Y es que no hay muchas series capaces de marcarse una trama tan brutal y cargada de intriga como este descomunal thriller.

Así transcurrían las primeras tres temporadas, entre dudas alrededor de la figura de Brody y su pertenencia a Al Qaeda. Un arco argumental que se extendía durante todo ese tiempo y que, al finalizar, provocaba la desbandada de infinidad de seguidores de la serie. Resuelta esa trama, ya no había razones para seguir con Homeland.

Homeland

Sin embargo, los más impacientes perdieron la posibilidad de disfrutar de la mejor temporada de la serie. Hay que ser muy, muy buenos para sacar de la trama a tu protagonista y ofrecernos los 12 capítulos más sublimes de una ficción brillante. De hecho, considerada de forma individual (e una trama auto-conclusiva), es difícil encontrar una tanda de episodios tan brillante como esta en cualquier otra serie.

Efectivamente, mientras tú creías que Homeland lo había perdido todo, la serie ha seguido tirando de clase para llevar nuestra tensión a niveles inimaginables. Cierto es que la quinta temporada suponía un retroceso, pero la sexta retomaba la seda de lo sublime. Carrie y Saul siguen siendo capaces de arreglárselas perfectamente para llevar el peso de una serie que mejora con el tiempo.

Saul y Carrie

Inmersos en la séptima temporada y a la espera de una octava que promete ser la última, los que seguimos fieles a Homeland no podemos menos que estar agradecidos a una serie que siempre nos lo ha hecho pasar en grande y jamás ha perdido la dignidad. Grande.

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