Ver a Goku en la televisión y emocionarnos es todo uno. No es de extrañar, ya que desde nuestra más tierna infancia llevamos viendo al célebre personaje repartiendo leña a diestro y siniestro. Akira Toriyama nos presentaba a uno de los personajes más emblemáticos de la animación en la década de los 80, dando el pistoletazo de salida a un fenómeno que no parece apagarse con el paso de las décadas.

Desde su debut en nuestros hogares, son varias las generaciones de Dragon Ball que hemos vivido. Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball GT… Las dos primeras eran gloriosas, pero la tercera nos dejaba un poco fríos. De ahí que, cuando en 2015 se anunciaba Dragon Ball Super, nuestra emoción se disparase. No es para menos, ya que los nuevos episodios de la serie se unían directamente a los capítulos de Dragon Ball Z, haciendo como si GT nunca hubiese existido.

Dragon Ball Super

Un Goku agricultor vive una plácida existencia junto al resto de grandes personajes de la serie. Sin embargo, nuestros amigos nunca pueden relajarse. El dios de la Destrucción ha despertado y está dispuesto a liarla muy parda, por lo que toca volver a enfundarse el uniforme de pelea para poner orden en el asunto.

Dragon Ball Super

Con ese argumento se presentaban los 131 episodios de Dragon Ball Super, una generación que nos ha decepcionado profundamente. Vale que hay momentos épicos que nos han recordado a los mejores días, pero en general no se pude decir que la altura de los villanos o de la emoción alcanzada antaño se repitiese. Además, la animación de estos nuevos episodios dejaba mucho que desear en no pocos capítulos. ¿Ha sido una chufa Dragon Ball Super?

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