Ya sabíamos que Raúl Arévalo es un gran actor. Lo ha demostrado en series de televisión y en muchas películas como La isla mínima o Los girasoles ciegos, por recordar solamente dos de sus mejores interpretaciones. Además, su primera incursión en la dirección, Tarde para la ira, obtuvo un Goya a la mejor dirección novel y otro al mejor guión original. ¡Vamos! que el negocio de lo fílmico se le da más que bien.

Lo que no teníamos, a lo mejor, tan claro es que también fuera brillante en las tablas de un teatro. Pues ya lo podemos confirmar. En el “64 FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO CLÁSICO DE MÉRIDA”, del 11 al 15 de julio, Raúl Arévalo es el protagonista de la obra Nerón, escrita por Eduardo Galán, quien se ha inspirado en la célebre novela de Henryk Sienkiewicz Quo Vadis?. En esta función se recuerda también la película homónima de 1959 en la que  aparecía un Nerón, encarnado de manera tan prodigiosa por Peter Ustinov que, literalmente, se “comió” a los sosos protagonistas enamorados, Marco Vinicio y Ligia, interpretados por Robert Taylor y Deborah Kerr.

La obra, que se presenta en Mérida, es como una “película de romanos” o, al menos, pretende reproducir ese espíritu, lógicamente sin su abundancia de “extras”, pero procurando ocupar el inmenso escenario del teatro romano de Mérida, que no es tarea fácil sin distraer la atención del espectador. El espectáculo va desarrollando la historia del emperador, intercalando escenas de su pasado con su presente, en el que aparece  convertido ya en un dios al que nadie osa discutir. La corte de aduladores, que ensalza sus horribles versos, por ejemplo, a la vez que elogia sus más absurdos caprichos y disculpa sus numerosos crímenes, se presenta en la obra  como responsable también de la tiranía del propio emperador. Una historia de amor, las intrigas palaciegas y la persecución de los cristianos  conviven en esta función con los fantasmas de los asesinados que acechan a Nerón. Además, la mezcla hábil de escenas trágicas y violentas con momentos cómicos, en los que el público se ríe con ganas, crea una cierta tensión  que logra mantener el interés.

Raúl Arévalo se revela como uno de los mejores actores de teatro del país
Raúl Arévalo se revela como uno de los mejores actores de teatro del país | Fuente: XL Semanal

Pero lo que más destaca en esta función es su protagonista, Raúl Arévalo. Está inmenso en su papel. Es un prodigio de matices. No necesita texto para expresar sus deseos o sensaciones. Se desliza con maestría por un hilo muy fino entre lo cómico-patético del tirano caprichoso y lo trágico del emperador que reflexiona sobre sus propias acciones como gobernante. En ambos casos, Raúl lo borda, dotando a su personaje de una gran profundidad. Llena todo el escenario, y ¡mira que es grande!. Su interpretación está plagada de detalles y pequeños gestos que la hacen crecer y avanzar con el desarrollo de la trama. Es intuitiva y magnética.

Esta función va a realizar una gira por varios festivales y teatros de España. Es muy recomendable, aunque solo sea por admirar el buen hacer de un actor que nos sorprende en cada uno de sus trabajos.

 

 

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