A quién queremos engañar. A todos nos sale la sonrisilla tierna cuando vemos y escuchamos el tema que nos representará en el festival de Eurovisión el próximo mes de mayo, esa es la verdad. Es inevitable, nos guste la canción o no. Hace ya unos meses que Amaia, Alfred, sus cariñitos, miradas y su amor adolescente se ganaron el corazón de media España y la simpatía de la otra mitad. Son jóvenes, naturales, talentosos, humildes…lo tienen todo para que los sentemos en nuestros sofás y les traigamos el colacao. Son los Jack y Rose de la televisión española, y en nuestra tabla hay sitio para ambos. Por eso no es de extrañar que Tu canción, compuesta por el también jovencísimo Raúl Gómez, se colase desde el primer momento en nuestras cabezas casi sin que nos diéramos cuenta y nos descubriésemos tarareándola por la calle, en la ducha, cocinando…

Era cuestión de tiempo que el tema de Almaia se alzase con la victoria: ensayos, actuaciones, grabación, más actuaciones…y el videoclip, la evolución natural de todo hitazo. RTVE nos daba ya el preaviso hace unas semanas con el making of del vídeo, mini entrevistas incluidas. Adorable. Así que, en cierto modo, lo del estreno del pasado viernes no nos pillaba por sorpresa. A ver, que no se me entienda mal. Bonito es. Agradable a la vista, pues también. ¿Hace honor a la canción? Desde luego: tierno y dulce. Uf, pero de ese dulce de cuando te pasas con el azúcar en el café y te pica la lengua.

Gus Carballo, director del clip, nos contaba en el making of que “el concepto del vídeo trata sobre las primeras veces”, y que con él intentaban transmitir todas esas sensaciones. Ni una pega, Gus, lo consigue. Todos sabemos que las primeras veces son accidentadas, a las prisas, un poco incómodas, y que nadie está particularmente brillante. Aun así, intentas estar a la altura. Te pones bien guapo. Digamos… ¿un vestidito blanco inmaculado para ellas?, ¿chupita de cuero negro para ellos? Unos buenos pétalos esparcidos por el lugar no pueden faltar (u hojas secas; mejor, más rústico). Si encima nieva hasta parece una peli romántica de navidad. Miradas cómplices, sutiles roces, sonrisas mil, y entonces… ¡a volar! Uy, espera, a ver esto dónde va. Casi mejor cógeme de la mano, anda, no nos vayamos a caer…

Sí, amigos. Al final, como muchas primeras veces, el videoclip de Tu canción nos ha dejado confusos y desinflados. No os confundáis, yo también adoro a Amaia y Alfred. Muy a tope con esta pareja, de verdad. Esto me duele más a mí que ellos. Pero precisamente por eso, porque todos conocemos el potencial de estos chicos, ¿no se merecían algo más? ¿Algo hecho desde ese cariño casi nacional, desde la profesionalidad, el gusto, la intención y el criterio? ¿Algo más que un videoclip fácil, predecible, con prisas, lleno de clichés…cursi? Amantes de Almaia, no me odiéis. Pensad que este artículo está escrito desde el escaso conocimiento de una humilde redactora que siente una enorme simpatía y afecto por estos jóvenes músicos y que pertenece a ese 3% de la población española que no ha seguido OT 2017. Lo que leéis. Más que odio, tenedme pena.

Al fin y al cabo, todo el mundo sabe que las primeras veces tienen siempre un lugar especial en nuestra memoria, y que, a mayor el desastre, más grande suele ser la sonrisa con los años.

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