Hace unos meses refiriéndome a la espléndida actuación de Judas Priest en el Rock Fest también utilizaba la frase de que el Heavy Metal sin los Metal Gods existiría pero no sería lo mismo. Y ahora, como es de justicia se la aplico también a Saxon, sin Saxon tampoco  sería lo mismo, y que con total seguridad habrá que añadir a otras bandas, pero todo a su tiempo, es el momento de Saxon.

La del sábado tenía que haber sido, bajo el cartel inicial, una velada de “homenaje” con mayúsculas al espíritu de lo que fue y sigue siendo la esencia del Heavy y el Hard&Heavy. Junto a Saxon y Raven, también estaban progaramdos los Y&T, pero hace unas semanas éstos se cayeron del cartel ante la imposibilidad de viajar desde EE.UU. de Dave Meniketti debido a una lesión en la espalda que se produjo en verano y de la que, desafortunadamente, no se ha podido recuperar a tiempo. Sus sustitutos, FM.

RAVEN | Antonio Samitier
RAVEN | Antonio Samitier

Con el Razzmatazz presentando una muy buena entrada ya en el inicio de la tarde/noche, los Raven volvieron a demostrar que están en una gran forma. Estos currantes del Rock lo dan todo en sus conciertos y en 30 minutos escasos disfrutaron e hicieron disfrutar al personal, se nota que se lo pasan bien. Con una puesta en escena bajo mínimos, el espacio justo, el sonido justo y las luces justísimas, derrocharon energía. Riffs, alaridos, buen rollo, ganas y simpatía. John Gallagher y su mítico bajo rojo dirigen la banda con maestría. Tocaron algún tema de su último disco, «ExtermiNation» y el clásico «All fo one», entre otros,  para acabar con el apoteósico «On and On» entre los aplausos del público.

FM | Antonio Samitier
FM | Antonio Samitier

Difícil papeleta la que tenían ayer los FM, no por sustituir a los Y&T, que también, sino porque se encontraron que tenían que tocar en un escenario especialmente indicado para el Heavy Metal, por lo que tuvieron un recibimiento más bien frío. Disfrutaron de algo más de apoyo logístico en cuanto a luces y sonido, pero no llegaron en casi ningún momento a conectar con un público que no es el suyo. En tres cuartos de hora desarrollaron su Rock melódico, pegadizo e incluso bailable, y en algunas ocasiones Hardrockero. Tuvieron un cálido recuerdo para Dave Meniketti, esperando su pronta recuperación. Vuelven en febrero, aquí sí, ante su público.

Saxon | Antonio Samitier
Saxon | Antonio Samitier
Saxon | Antonio Samitier
Saxon | Antonio Samitier

En una sala con una entrada excelente el «It’s a log way to the top» de AC/DC anticipa, como viene siendo habitual en las últimas giras de los Saxon, el inicio de la actuación de los ingleses. La puesta en escena de Saxon también es limitada, ausencia del águila metálica de otras ocasiones, pero con un telón de fondo con la portada de su último disco, el cual presentaban, los “amplis” decorados con sus distintiva águila, y ahora sí, todo el despliegue de luz y sonido a su servicio. Los Saxon dieron varias lecciones el sábado, la primera en cuanto a entrega. Con una actitud envidiable repasaron su último LP, «Thunderbolt», del cual tocaron hasta 6 temas. Si ellos demostraron ganas y motivación, el personal les pagó con la misma moneda y un agradecimiento continuo. También sonaron los clásicos de siempre y de ayer, pongan ustedes los títulos, no se equivocarán. A mí me hizo particular ilusión el «Motorcycle man«, que no tocaron en el 2016 y el «And the bands played on«, y las demás también por supuesto. Emotivo fue el «They played Rock and Roll» dedicado a los Motörhead y curiosas fueron las voces grabadas de Johan Hegg de Amon Amarth en el «Predator».

Saxon | Antonio Samitier
Saxon | Antonio Samitier
Saxon | Antonio Samitier
Saxon | Antonio Samitier

Biff Byford con su impresionante chorro de voz llena por si solo el escenario que haga falta, junto a una banda compenetrada, donde la guinda del pastel es Tim Carter, auténtico huracán al bajo que se mueve sin parar y acompaña a las voces. La segunda lección que nos dejaron el sábado es una lección de detalles. Donde hoy algunos cobran hasta por que les mires, los Saxon firmaban los chalecos que les lanzaban al escenario y se los ponían. Algunos llevaban parches de su banda, otros de Motörhead  y otros de muchas bandas. También firmaban cd’s, discos, y lo que fuera, hay voluntad para todo. La tercera lección es de Grandeza. En un momento donde una persona del público tenía dificultades y ante los discutibles modales del personal de seguridad, el Gran Biff les llamo la atención con mucha educación: “ be careful, be careful”, honor a un Grande, Palabra de Pakia. Dos horas, si, dos horas de los éxitos de siempre mezclados con los temas de ayer y hoy de una de las mejores bandas de Heavy Metal de todos los tiempos.

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