Atrás quedan discos como Pies descalzos o ¿Dónde están los ladrones?, o temas como No o Día de Enero. La Shakira que conocimos en los 90 y principios de los 2000 ya no existe. Hace ya un tiempo que decidió dar un giro de 180º a su estilo musical, que empezó siendo muy personal e introspectivo, con letras profundas, melodías suaves y ritmos lentos, para pasar al lado más reggaetonero y comercial con el que actualmente sigue triunfando.

La cantautora colombiana conoció el éxito internacional en 2001, cuando lanzó Laundry Service, su tercer álbum de estudio. Encontramos aquí la conocida canción Suerte o Whenever, wherever, puesto que este tercer álbum fue el primero bilingüe de Shakira. El hit alcanzó el puesto número uno en la lista de popularidad Billboard Hot Latin Songs. Shakira había entrado en el mercado inglés, saltando así la primera barrera hacia el éxito mundial. Ahora le faltaba dar el pelotazo.

Y el pelotazo llegó. En el año 2006 Shakira empezó la promoción de Oral Fixation Vol. 2, su quinto álbum de estudio, que sería la continuación del Oral Fixation Vol. 1, que aunque recibió buenas críticas y se valoró la clara evolución de la artista, no consiguió poner el puño en la mesa. Pero el relanzamiento de Oral Fixation Vol. 2 a inicios de 2006, donde se incluía la canción que todos hemos bailado alguna vez borrachos o serenos, Hips don’t lie, fue un verdadero bombazo.

A partir de ahí, la gloria: colaboró con Beyoncé en Beautiful Liar, creó la canción oficial del mundial de África 2010 Waka waka, y sus singles sonaban sin parar. Su vida personal salió a la palestra al empezar una relación con Gerard Piqué, futbolista de la selección española, que actualmente es su marido y padre de sus dos hijos, pero esto no fue en su contra, al contrario, la puso bajo los focos del mundo entero: todos querían ver a Shakira, todos querían saber qué hacía, todos estaban detrás de la aclamada pareja. Y Shakira no desaprovechó su popularidad.

Después de She Wolf y Sale el sol, y una carrera que iba viento en popa, la colombiana ha sabido adaptarse constantemente al mercado y a lo que el gran público pide: canciones con ritmos pegadizos, veraniegos, ideales para bailar en bares y escuchar de fiesta y con amigos. Se ha adaptado sin problemas a un target que pide rapidez y consumo fácil, letras hot y ritmos bailongos. Y la artista ha demostrado que lo sabe hacer. Con Me enamoré, canción que le dedica a Piqué que sacó el año pasado, volvió a poner a todo el mundo a bailar sin ningún problema.

Pero si hay algo que Shakira sabe hacer realmente bien es elegir con quien colaborar. Temas como La Bicicleta, en el que canta junto a Carlos Vives, u otros como Perro Fiel junto a Nicky Jam o como Chantaje, en el que colabora con Maluma, el sex symbol del reggaeton, han sonado sin parar en todas las discotecas (los tres sencillos pertenecen a su último álbum El Dorado). Y Shakira vio el filón. Con Maluma sacó después Trap, y este año han vuelto los dos con “Clandestino”, un tema que facilita el perreo y sube la temperatura, como se plasma perfectamente en el video que acompaña al single.

Está claro que después de nueve discos y tantos años bajo los focos y las miradas atentas de los fans y de la crítica Shakira tiene tablas suficientes para que no pare la fiesta. Pero como bien dice el refrán, “a quien buen árbol se arrima buena sombra le cobija”, y colaborar con los cantantes que más suenan los sábado noche en los bares de cualquier ciudad no es mala idea, sobre todo si estos tienen más de un billón de visualizaciones en YouTube (como es el caso de Maluma con su canción Felices los cuatro).

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