“Se oye comentar a las gentes del lugar” que esta segunda jornada del Rock Fest 2018 es la más floja de las 3 de esta quinta edición. Y en esta última parte de la frase anterior es donde radica el problema. Si en su momento ya comenté que comparar Festivales y ediciones es un error, comparar días también lo puede llegar a ser. Pero eso sí, que cada uno haga lo que quiera.

La segunda jornada del Rock Fest dio para mucho, mucho. Hubo bandas de mucho prestigio, Helloween, Dimmu Borgir, Stratovarius; representación nacional con Mago de Oz, Gigatron y Debler; y mucho más, como Brainstorm, Dark Funeral, Wolfheart…

Y una segunda línea de bandas, mis joyas de la corona, que impusieron su ley y  que a mí fueron las que más me hicieron disfrutar, Tygers Of Pan Tang, Ross The Boss, Axel Rudi Pell y las Vixen. Mis joyas de la corona no tuvieron puestas en escena de lujo, el telón de fondo y poco más, pero sí tuvieron muchas ganas y actitud, y ganas y simpatía, y ganas y alma.

A primerísima hora de la tarde en la carpa del “Festi” y con abundante público descargaron los Tygers Of Pan Tang, legendaria banda de Hard&Heavy de los 80 que demostró un estado de forma espléndido. Derroche de talento al servicio del Rock. Una hora es poco para todos, pero en noviembre vuelven a nuestro país, aprovechen la oportunidad. De los más simpáticos y agradables en la mini carpa de firmas.

Ross The Boss basó su actuación en temas de su época en Manowar y triunfó como un grande. Con el apoyo de una muy buena banda y un cantante de nivel, repasaron esa etapa sonando temas como Hail and Kill, Blood of my Enemies, Kill with power… y demás. Pronto vuelven, pero para presentar su nuevo disco.

Axel Rudy Pell también tiene nuevo y muy recomendable disco, y con este comenzaron su concierto. Nivelazo el del alemán y nivelazo y ganas las de Gioeli a la voz. Con sonido muy bajo al principio, bajo después y luego ya da igual, repasaron su carrera con temazos de altísima calidad, sonido inconfundible que en ocasiones recuerda a los míticos Rainbow. Una hora no es nada para la banda de Axel, se hace necesario disfrutar de un show completo.

El cuarto diamante de mis particulares joyas de mi corona fueron las Vixen. Y sí, también presentaban disco nuevo. Precisamente ayer salía a la venta, como nos recordó Janet. Sus temas de finales de los 80 nos cautivaron a todos, ayer y en los 80 también. Se desenvuelven a la perfección en el escenario, como pudimos ver con los problemas de cableado de la guitarra de Britt. Fue un gustazo ver a Roxi a la batería y escuchar los míticos Cryin’, Rev it up, Love is a Killer, Edge a broken heart… Muy grandes.

Día flojo, eh? Anda y vete por ahí!!

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