EL ROSALISMO

Para que se entienda este artículo hay que dar contexto. Yo conocía a Rosalía ¿quién está relacionado con el mundo de la música en España y no la conoce? de sus entrevistas, sus redes, sus vídeos incluso y por último, por sus canciones. En este caso, el orden es importante.

Rosalía ha estado presente en todo lo que genera opinión desde casi el primer momento en el que su disco Los Ángeles salió a la calle. Eso da pie a que el receptor de la información pueda tener opiniones basadas sólo en la apariencia, pero no en la esencia y por lo tanto no en lo esencial.

Entonces vas y la ves actuar. Tuve la suerte además de estar muy de cerca del escenario, con lo que pude estar realmente atento a todo lo que estaba pasando.

Bien.

Lo de esta mujer no es normal.

ROSALÍA Y RAUL REFREE EN CONCIERTO
Rosalía & Raül Refree | wegow

Rosalía no es de este mundo. Rosalía, la mujer nacida en 1993 en San Esteban de Sasroviras sí que debe serlo, o si no es así, actúa realemente bien. Rosalía como ser humano con su carne y su hueso, esa es una persona, vale, se acepta. Ahora bien, ROSALÍA la mujer que sale absolutamente concentrada y le canta a la pena de esa manera… esa mujer no es de este planeta.

Rosalía y Raúl Refree crean un mundo aparte. Un mundo suyo que quizá sí que nace en el flamenco, pero desde luego ni habita en él ni falta que le hace porque es un mundo por donde transita libre el imaginario y las sensaciones de los espectadores. Raúl merece un artículo aparte, pero en cualquier caso y para zanjar cualquier posible discusión: Raúl Refree es innegociable, básico y necesario para que este espectáculo sea lo que es.

Tenía escepticismo hasta que escuché la primera “d”, esa consonante dental y sonora perteneciente a “Del mundo leguas y leguas”, del tema Si tu supieras compañero con el que abrió el espectáculo. Uf, desde entonces y hasta el final del concierto, se te queda la boca como floja, los ojos como platos y la médula te va mandando señales espasmódicas cada poco rato que hacen que se te erice la piel.

“Cuando miras me matas y si no me miras, más” Si, es una frase muy bonita. Quizá una de las mejores frases que tiene el disco, que si carece de algo, es de una letra con algo más de intención. Pero no os enteráis de nada. Rosalía podría cantar en ruso y daría igual. Al tener ese talento tan sobrenatural, puede hacer lo que quiera con su instrumento, sus cuerdas vocales hacen magia hasta declinando latín, seguro.

La primera parte del concierto es absolutamente gloriosa, luego, a pesar de seguir siendo maravilloso, hay quizá un pelín, una cosa mínima, algún leve falseo. Seguramente provocado por el cansacio y el desgaste de la ceremonia (además estaba con catarro). Detalle extra: al terminar el concierto había gente aún esperándola y ella con su resfriado y con el frío que hacía estuvo uno a uno hasta que todo el mundo quedó satisfecho. Trantando a la gente con una actitud y un cariño espectacular.

La catalana afina nota tras nota tras nota como quien está vivo y respira, en ella es algo natural. Raúl se podría afinar la guitarra con 6 sonidos de Rosalía. ¡Qué espectáculo madre mía! Hacía que no disfrutaba de un concierto así muchísimo tiempo. Realmente son pocos los momentos en la vida que puedes dedicar a disfrutar plenamente de algo. Este concierto es uno de ellos. Ve a disfrutarlo en cuanto tengas ocasión, de verdad, de corazón.

Hay que abonarse al Rosalismo.

Foto de portada de Álex García.

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