Es uno de los asesinos en serie más famosos de la historia. De hecho, su obsesión no era otra que la de conseguir el título del más ilustre de todos los tiempos, desbancando a Jack El Destripador. Y la verdad que no estuvo lejos de conseguirlo el sanguinario Richard Ramírez.

Eran dos las grandes pasiones de Ramírez: El rock y el satanismo. ¿Por dónde salió el chico? Pues por el peor lado posible. A mediados de la década de los 80, este tipo conocido a la postre como The Night Stalker (El Merodeador Nocturno) acababa con la vida de catorce personas. De hecho, casi una decena tenían la suerte de escapar con vida de sus ataques. Además, a sus delitos se sumaban las violaciones de media docena de mujeres. Una joya de chico…

Mataba a mujeres y hombres indistintamente. Asaltaba las casas y preparaba auténticas carnicerías. Los escenarios de sus macabros asesinatos terminaban llenos de mutilaciones y de símbolos satánicos. Y todo eso con su walkman reproduciendo a todo trapo Night Prowler, de AC/DC. De hecho, la famosa banda tuvo incluso que salir al paso ante las acusaciones de que su música incitaba a la violencia. “Vendimos 85 millones de discos y no creo que haya 85 millones de asesinos en serie”, afirmaba el vocalista Brian Johnson en su día.

Sea como fuere, el macabro ritual musical de Richard Ramírez es uno de los más curiosos en el modus operandi de los asesinos en serie.

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