Joaquín Ramón Martínez Sabina tiene muchos dones, pero sin duda, el mayor de ellos es el de mantener intacta su ambición por actuar, por ser aplaudido y por estar de pie en un escenario. Como él mismo reconoce: “Mi salud está estupenda porque yo tendría que estar muerto desde hace veinte años. Cuando estoy de vacaciones me duele todo, cuando estoy de gira la adrenalina me hace estar bien”.

¿Qué es lo que tiene Sabina que no tienen otros? ¿Por qué a sus casi 70 años parece seguir teniendo esa hambre tremenda por actuar y por renovarse y seguir cantando? Desde luego, no es su capacidad de adaptación a las redes sociales ni su ansia tecnológica: “No he tenido nada que ver con la industria de la música ni con la tecnología, no tengo teléfono móvil, no tengo coche, no tengo internet”. Con estas declaraciones, me pregunto: Si Sabina tuviera hoy 14 años, ¿llegaría a ser Sabina? “Aun sabiendo que me pierdo algo, desde luego lo que me pierdo no son las redes sociales, que son el redil donde ha ido a parar lo más miserable de cada país“.

Joaquín Sabina fumando

Si él mismo tuviera que responder a la pregunta que da nombre al artículo, seguramente optaría por estas declaraciones: “Yo hice el álbum Lo niego todo para rejuvenecer. No hay secreto para la eterna juventud. Lo que ocurre es que si se tiene un corazón joven eso ayuda. Envejecen tus músculos, tus dientes, pero el corazón no envejece mucho. Creo yo y lo cree mucha gente. Lo que pasa es que eso es muy difícil de demostrar”.

Sea como fuera, Sabina sigue congregando a decenas de miles de personas en cada concierto y a sus 60 y 10 dice estar más a gusto que nunca en el escenario. Larga vida entonces.

“Todo poema es una mentira, toda canción lo es. Toda novela, toda película. Son mentiras maravillosas que tratan de corregir la tristeza de la vida”

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