Todavía nos emociona este temazo perenne titulado Sitting on the dock of the bay. Pueden pasar décadas y décadas, pero nadie podrá quitarle a Otis Reding el honor de habernos regalado uno de los grandes himnos de la historia de la música. Del mismo modo, la canción en cuestión provocaba que Reding alcanzase el primer puesto de los charts norteamericanos. Corría el año 1968 y el tema lograba también hacerse con el título de «mejor canción del año», siendo el primer cantante negro en conseguir tal hito. desgraciadamente, nunca pudo verlo.

Fue uno de esos días que amanecen torcidos. Otis Redding tomaba un avión en compañía de varios músicos de The Bar-Kay’s. Estos últimos viajaban junto al músico como banda. Los problemas pronto empezaban, ya que un par de miembros de The Bar-Kay’s no aparecía por allí. De hecho, perdían un avión que se veía obligado a despegar sin ellos. Era el 10 de diciembre de 1967 y el avión nunca llegaría a su destino, ya que se estrellaba en Lake Monona (Wisconsin). Todos sus pasajeros fallecían.

Así, el grandísimo Otis Redding perdía la vida a la edad de 26 años sin ver hasta dónde llegarían sus logros en los siguientes meses. Una leyenda de la música, pero nunca sabremos hasta dónde habría llegado de no ser por el infortunio de aquel 10 de diciembre del 1967.

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