Antes de hablar sobre Mozart y su relación con la masonería, tenemos que entender más o menos qué es. No son un mito ni una organización secreta como se podría pensar. Se autodenominan como una organización de hombres libres preocupados por el autoconocimiento y el perfeccionamiento moral propio y de la humanidad entera. Según podemos ver en su página web dicen no poseer inclinación religiosa ni ideológica. Buscan el progreso y la unión entre los individuos, algo que concuerda perfectamente con Mozart y la época en la que vivió: La Ilustración. 

Mozart creció rodeado de la influencia masónica y de sus valores ya que su familia estaba involucrada en esta sociedad desde hacía muchos años. Como ya conocía los ideales masónicos y tenía una sensibilidad especial para la música, antes de pertenecer a esta logia ya recibía encargos para componer piezas para los ritos de iniciación. En el año 1784, con 28 años, Mozart entraría de lleno en la sociedad masónica. Reflexionó sobre los asuntos formales y espirituales de este arte, reflejando los ideales de belleza y felicidad en su música. El arte de Mozart era una ayuda para el espíritu de la masonería, para fortalecerlo y por lo tanto también estaba involucrándose con el corazón de cada hombre que se abría para recibir sus creaciones. Algunas de las piezas que compuso para los masones fueron “La Alegría Masónica”, “Música para Funeral Masónico”. Una de sus composiciones más famosas es la ópera de La Flauta Mágica, una creación conjunta por cuatro hombres pertenecientes a esta sociedad. Esta ópera no es sólo la expresión de la creencia masónica, si no de la filosofía de Mozart. “En estas sagradas mansiones no se conoce la venganza, y si un hombre cae en él, el amor le devuelve a su deber. Así conducido por la mano de un amigo llega contento y alegre a una tierra mejor. Entre estas santas paredes, donde el hombre ama al hombre, no puede deslizarse ningún traidor, porque se perdona al enemigo. Quien no haya comprendido esta lección, no merece llamarse hombre.”

Las referencias en las obras de Mozart sobre la masonería son extensísimas y en un artículo no se podría especificar la belleza simbólica que contienen. Igualmente el valor de sus composiciones va más allá de entender el trasfondo masón. El conocimiento de este nos podrá ayudar a adentrarnos con más fidelidad en el mundo de Mozart, pero jamás sera exclusivo. Es más importante tomarnos un lapsus de tiempo en nuestras ajetreadas vidas para adentrarnos y dejar que nos inunden estas maravillosas armonías. 

 

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