Respuesta corta: sí.

Respuesta larga: sí, con un pero.

La pregunta hace referencia específicamente a la música compuesta por Hans Zimmer y Wallfisch para la BSO de Blade Runner 2049, secuela de Denis Villeneuve del clásico de ciencia ficción de Ridley Scott. Destacar como curiosidad que el proyecto le fue encargado de primeras a Jóhann Jóhannsson, compositor habitual del director canadiense pero que, por motivos aún desconocidos, se decidió prescindir de sus servicios ya comenzada la post-producción y encargar el trabajo a Hans Zimmer y Benjamin Wallfisch.

Podríamos comparar la banda sonora de una película a un traje hecho a medida. Un traje puede ser más elegante, más elaborado, mejor producido o más llamativo. Pero lo que finalmente marca la diferencia y caracteriza al mejor traje es su adaptación a la persona que ha de llevarlo, el «cómo le queda».

Cuando unos estudiantes de cine sin muchos recursos económicos tiran de bibliotecas online o de canciones precompuestas para rellenar la parte musical de sus proyectos están comprando trajes de buena calidad, pero que no son de su talla, en el mejor de los casos. Cuando un compositor se obsesiona con una obra propia de belleza absoluta y la aplica al film en cuestión sin reflexionar si es lo mejor para la película está diseñando y produciendo el vestido de novia más bonito jamás visto… pero no se paró a observar que su cliente era un hombre.

K Ryan Gosling Frank Sinatra Blade Runner 2049
‘K’ «escuchando» a Frank Sinatra            Fuente

De ahí que la música que compone la banda sonora de Blade Runner 2049 sea ruido, sí, pero con un enorme PERO.

El 99% de la música de la película es muy pobre: efectos ambientales, sintetizadores que saturan, apenas un puñado de notas que se alargan electrónicamente durante muchos minutos… Pero dicha música es una de las claves tanto para el emplazamiento espacial de la película y sus personajes como para el ritmo de la misma.

La música nos sitúa en un lugar y un tiempo alejadísimos, más incluso que lo que el propio título pudiera sugerir. Todo es frío, imitación de otro tiempo, irreal y carente de sentimientos auténticos. Aquí no cabe música, no caben melodías ni armonías elaboradas. La música que acompañaría a ambientes épicos o a historias de amor (como la melodía de saxofón de la Blade Runner original) está muerta, así pues la labor del compositor es mantenerla así.

Los únicos ejemplos de música al uso, son canciones de Elvis Presley y Frank Sinatra, es decir, música preexistente, y que se aplica de manera diegética en la película (suenan a la vez que la imagen de los intérpretes es proyectada como un holograma en varias escenas, sabemos su fuente de orígen y son escuchadas por los personajes además de por los espectadores). Así, se crea la distinción extrema entre música del pasado (elaborada, melodiosa) y música del presente (monótona, fría).

 holograma Elvis Blade Runner 2049
Concierto de Elvis en pleno año 2049     Fuente

El único momento en que se rompe esta dinámica, es en la aplicación del tema Tears in the Rain de la película original, cuando conocemos el destino del personaje de K (Ryan Gosling), dotando de humanidad al replicante.

Hans Zimmer y Wallfisch no diseñan traje alguno para su cliente. Practicamente dejan el cuerpo desnudo, si acaso le ponen unos cuantos harapos y un bello sombrero al final. Nada le quedaría mejor.
Mucho ruido para una gran banda sonora.

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