Siempre es así. Siempre existen personas y momentos concretos donde algo pasa de ser bueno a ser excepcional. En este caso, vamos a referirnos a la música, pero pasa también en la historia. En segundos, cambia todo el curso de la humanidad por cosas como dejarse una puerta mal cerrada o coger un taxi u otro.

Radiohead en 1997

Corría el año 1995. Radiohead estaba enmarcado más o menos en el Britpop, con sus pequeñas extrañezas y diferencias. El grupo británico presentó su segundo álbum, The Bends, con temas como Fake Plastic Trees o Street Spirit (Fade Out). Por motivos que quizá explique posteriormente, el disco llegó a los oídos de Alanis Morisette, que en ese momento era un ídolo adolescente TOTAL en Estados Unidos. Alanis era fan incondicional del grupo de Thom Yorke, estaba enamorada de las líneas de bajo, de los teclados… así que decidió llevárselos de gira por Estados Unidos, cosa que a Radiohead le vino increíblemente bien porque podían poner a prueba sus canciones ya hechas y probar cosas nuevas.

¿Qué ocurrió? Bueno, pues de repente un público lleno de adolescentes se comía con cara de estupefacción un concierto cada vez más alternativo y extraño, totalmente en oposición al de Alanis. Radiohead probaba meter nuevos temas en su tracklist, no sólo para provocar al público de la cantante sino para hacer contraste con el tracklist de ella. De hecho, Thom York llegó a declarar para la Rolling Stone que estaban acostumbrados a tocar para gente que pasaba totalmente de ellos y que se tenían que dedicar a disfrutar para ellos mismos, que lo aprendieron. Continuaba el vocalista diciendo: “la gente estaba sentada cenando alitas de pollo. Nosotros salíamos a conseguir que se ahogaran con los huesos“.

Es curioso porque toda esta experiencia hizo que el grupo británico saliera a disfrutar de verdad, a divertirse, a experimentar y a no dejarse influenciar por nada más. Música en un estado muy puro. Un placer y una suerte al alcance de no mucha gente. Es más, Jonny Greenwood, el guitarrista del grupo, contaba que su recuerdo principal de la gira era el de tocar solos larguísimos de teclado para un público lleno de niñas adolescentes al borde de la desesperación. Qué suerte tuvieron estos cabr***s con Alanis, de verdad.

A raíz de toda esta experiencia surgió OK Computer, el disco que definitivamente catapultaría a Radiohead por encima de casi todos los grupos de su época. En junio de 1997 se lanzó al mundo el disco que hizo que Radiohead EXISTIERA. Un disco que habla del avance del capitalismo y la evolución tecnológica lleno de atmósferas y texturas particulares. El grupo estaba tan acostumbrado a los palos en los conciertos que cuando las críticas de OK Computer empezaron a llegar, el propio Thom admitía estar apabullado con la reacción que habían generado. Que nadie del grupo sabía si el disco era realmente bueno o realmente malo. Que sorprendentemente la gente captó todos los detalles, los sonidos, y las imágenes sonoras que trataban de crear.

Puedes escuchar el disco completo, por si te daba morriña:

Radiohead y Alanis Morissette, ¿quién te lo iba a decir?

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