Afluencia masiva del personal en la primera jornada del Rock Fest para disfrutar de una excelente velada donde los “Clásicos” dieron un golpe encima de la mesa para triunfar y convencer. Mucho vimos ayer y mucho no pudimos ver, que a todo no se puede llegar, eso sí, saldamos deudas, volvimos a gozar y nos estrenamos por primera vez.

Escuchamos de fondo a Amaranthe mientras entrábamos bajo un sol de justicia. Volvimos a escuchar a los ya habituales del Rock Fest, Eclipse, siempre dando la cara y demostrando su buen nivel. Con el calor dando algo de tregua saltó al escenario el incombustible Dee Sneider. Sneider es un huracán enrollado. Sus nuevos temas, aunque de calidad, todavía no calan entre la masa, pero Dee sabe como levantar el ánimo al personal, 2/3 temas de Twisted Sister y la locura entra al galope.

El primer toque de atención de lo que fue el triunfo de los “Clásicos” lo puso el mito, uno de los que estuvieron en el principio, URIAH HEEP. Los de Londres pusieron la clase y el talento Hardrockero. Simpáticos, amables y con ganas, prometiendo que pronto volverían. Tiraron de los temas de siempre y ganaron la partida. Gypsy, Lady In Black… y la inmortal Easy Livin’ siempre en nuestra memoria.

Del sonido ya hablamos en otro momento, vale para todos.

A partir de aquí, el Heavy Metal tomó las riendas para llevarnos directamente al paraíso. La apisonadora germana, ACCEPT, no falla nunca. Con su permiso nos pasamos por la carpa para escuchar 3 temas de The Last Internationale, es otra historia, pero muy interesantes y de mucha calidad, en otra ocasión, espero que pronto.

El chaval de Birmingham, OZZY, está ahora mejor que tú, cuando tu cumplas 70, y lo sabes. Algo debe haber en Birmingham, que los Metal Gods también son de allí. Los Judas Priest nos dijeron en voz alta que sin ellos el Heavy Metal existiría, pero no sería lo mismo, la historia no estaría completa.

Accept en una hora te arrolla. Es un valor seguro. Tocaron lo que hemos oído mil veces y mil veces más querríamos escuchar. Con su fábrica semi-abandonada como escenario, la habitual de esta gira, dejaron a la afición con ganas de más.

Ozzy estuvo enorme, mucho mejor de lo que se puede uno imaginar. Sus movimientos son de yayo, pero su voz aguanta a un buen nivel. Si a esto le añades una banda demoledora con un batería increíble, un Zakk Wylde inconmensurable, los temas de ayer y siempre, temas de BLACK SABBATH y una puesta en escena con pantallas a cada lado de una cruz luminosa y cambiante junto a juegos de luces con láser, te queda un concierto que quita el sentido.

Antes de OZZY tocaron los JUDAS, para mí lo mejor de la noche, Palabra De Pakia. Lo mejor porque su setlist, esta vez sí, fue impecable. Porque su repaso a los 70/80/90 fue inmejorable. Porque intercalaron los temas de su excelente nuevo disco Firepower cuando debían. Porque su puesta en escena estuvo muy cuidada, con imágenes y vídeos, y el omnipresente tridente/cruz. Y porque la leyenda, Glen Tipton se marcó los últimos temas con la banda para gozo, disfrute y máxima alegría de los fans.

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