Los Planetas se presentaron en el WiZink Center de Madrid para cerrar el año ante más de 6.000 personas seducidas con cada tema.

Los placeres que conlleva ir a un concierto de Los Planetas empiezan días antes, concretamente cuando te pones a repasar su discografía y te imaginas como sería escuchar en directo ese tema que reprodujiste 100 veces diarias mientras te (des)enamorabas. El hecho fantástico, es que sabes que tienen tantas canciones icónicas que es imposible que no interpreten unas cuantas para tú deleite.

Como viene siendo habitual a lo largo de su trayectoria, la escenografía esta alejada de esas superproducciones visuales y lumínicas que acompañan a los grandes grupos. Perfecta forma de transmitir con aquello que es más importante para ellos: la música. Envuelta, por supuesto, con la magnitud de las letras de Jota. Una cuidada penumbra consigue que el concierto alcance un halo místico. Un lejano recuerdo a aquellas vigilias del medievo, donde los feligreses no eran capaces de ver con claridad a un párroco que recitaba en latín.

Concierto de Los Planetas en el WiZink de Madrid | Live Nation
Concierto de Los Planetas en el WiZink de Madrid | Live Nation

Esta analogía no es gratis, ya que los temas de Los Planetas han pasado a ser parte del credo de una generación, la de los llamados indies. Así lo demuestra la entrega de los asistentes en cada una de las canciones y su perfil, devotos admiradores ya maduritos (poca gente que bajará de los 35 en el Palacio de los Deportes).

Es seguro, que entre los miles de asistentes, había muy pocos que no hubieran visto antes a Los Planetas. A muchos de ellos, esta opacidad escénica y el hecho de que Jota decidiera fumarse un cigarro en mitad del concierto, les haría sentirse en el bareto o sala donde los vieron por primera vez. Y ello a pesar de estar en un WiZink Center abarrotado, aunque sólo fuera la pista central.

En cuanto al repertorio de la banda se agradece que no se haya dejado llevar por la tendencia de los conciertos-recopilatorio, que hacen los grupos veteranos, y dejen paso a las composiciones más relevantes de su último trabajo, Zona Autónoma permanente. De la combinación ha surgido una equilibrada e impecable setlist de 25 temas, que valoramos como redonda. Canciones como Segundo premio ó David y Claudia se sucedieron a la perfección tras sonar Hierro y níquel e Islamabad.

Después de acabar en alto con Alegrías del incendio, tuvimos la suerte de ver, en el primer bis, como se acompañaban de La Bien Querida –artista en estado de gracia– para tocar dos de las colaboraciones que ambos tienen, No sé cómo te atreves y Espíritu olímpico. ¡Una maravilla!

El concierto se cerró con un tercero y último bis, en el que la banda sacó del olvido La caja del diablo, una de las composiciones más rockeras y ruidosas de la banda. Percusión protagonista del gran Eric Jiménez para cerrar una noche inolvidable y en la que una cosa quedo clara: Los Planetas siguen agrandando su leyenda.

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