Parece que la convivencia entre arte y ciencia siempre es traumática. Ambos términos parecen antónimos desde el preciso instante en que exigen el trabajo de zonas bien distintas del cerebro. Sin embargo, puede que realmente se trate de las dos caras de una misma moneda, lo que va a quedar de manifiesto en las próximas líneas.

Todos hemos vivido en alguna ocasión eso de caer presa de una canción. Nos referimos a esos temas que se te agarran y no se sueltan ni a tiros. No eres capaz de sacarlos de tu cabeza. Los tarareas por las esquinas hasta que la gente de tu alrededor implora el cese de tal obsesión. Un comportamiento que, curiosamente, podría tener una razón científica.

La Universidad de Saint Andrews (Escocia) desarrollaba una fórmula matemática teniendo en cuenta una serie de variables que harían de una canción pegadiza o no. En función de lo predecible que sea, de la potencia melódica, de la receptividad generada en el oyente o del trabajo rítmico, una canción puede volverse realmente pegadiza. De hecho, el estudio determinaba las canciones más pegadizas de la historia, y la verdad es que no se puede discutir mucho del resultado. Si no, atentos a las cinco primeras.

5. YMCA – Village People

4. I´m Gonna Be (500 miles) – Proclaimers

3. We are the Champions – Queen

2. Happy – Pharrell Williams

1.We will rock you – Queen

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