El mundo de los superhéroes siempre ha tenido un poder de seducción especial. Ya sea por una garras de adamantium, por una fuerza sobrehumana o por convertirse en una bestia parda verde, lo cierto es que eso de ser especial tiene su punto. Son muchas las peculiaridades que hacen tan interesantes a Superman, Capitán America o Lobezno. Sin embargo, todos ellos son constantemente eclipsados por un tipo que, en realidad, no tiene ningún poder.

Bruce Wayne es un habitante de Gotham que está podrido de dinero. Más allá de eso, nuestro queridísimo Batman carece de cualquier rasgo que lo convierta en un superhéroes. Y es que los hay más altos, más guapos, más listos y más poderosos, pero ninguno mola ni la mitad que el Caballero de la Noche. ¿Qué demonios tiene Batman para seducirnos con tanta facilidad? Pues puede que la clave de su éxito sea, precisamente, esa ausencia de peculiaridades. Cualquiera de nosotros podría ser el Hombre Murciélago.

Ahora no me ves…

La noche siempre ha tenido un punto seductor fuera de lo común. Lo que a la luz del sol es un hermoso y bucólico bosque, a la caída de la noche se convierte en una galería de horrores. Ahí es donde opera un individuo hecho a sí mismo. El muy capullo va por la vida con el traje más impresionante de las viñetas, lo que también ayuda bastante. Encima es un personaje con muchas más dimensiones que cualquier otro. Cuando Batman está de por medio, el factor previsibilidad desaparece de la mesa.

Batman Christian Bale
Hablo ronco porque es guay

A estas alturas, ya vamos entendiendo las razones de nuestra veneración de la figura de Bruce Wayne. No obstante, queda un detalle final: El Batmóvil. Si colocáis todos lo apuntado dentro de un cochazo que quita el sentido, lo de que Batman sea un auténtico icono ya se antoja lo más normal del mundo.

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