Decir que Michel Houellebecq es un escritor controvertido no es hacerle justicia. Controvertido es poco para él. Es escandaloso. Odiado por muchos porque el personaje excesivo que ha creado (o que en realidad es) se le ha ido de las manos en  ocasiones: entrevistas incoherentes, aspecto desaliñado, muestras de presentarse bajo los efectos de alcohol o de otras sustancias… No son situaciones nuevas en lo que a los artistas se refiere, pero parece que este francés extravagante se pasa de la raya y hace que la gente se sienta muy incómoda. En Francia lo acusan  de defender ideas de ultraderecha o de ultraizquierda, no se ponen de acuerdo. Además lo llaman racista, pornógrafo, (es cierto que en muchas de su novelas el sexo es bastante explícito) misógino y otras perlas similares. Claro que, a decir verdad, se lo ha ganado a pulso.

islamofobia, sexo, sumisión. houellebecq

A partir de su tercera novela, Plataforma (2001), que lo lanzó al estrellato literario, las polémicas en torno a su figura y su obra no han cesado. Plataforma fue un éxito inmediato, se tradujo a numerosos idiomas y se publicó en todo el mundo. La novela, con el trasfondo  del turismo sexual en Tailandia, es una crítica descarnada a todos los supuestos “valores” de Occidente, abomina de la modernidad, de la política, del excesivo consumismo y no deja títere con cabeza. Tampoco en el otro lado del mundo priman los valores espirituales o la justicia ya que al final del libro [SOILER] un atentado islamista en Tailandia devasta un club de vacaciones consagrado al turismo sexual. Entre las numerosas víctimas  se encuentra  la compañera del protagonista. Este no ahorra comentarios de desprecio y odio al islam.

Inmediatamente se le tachó de islamófobo. Pero Houellebecq siempre aduce que él no es un intelectual, que no toma partido y que no defiende ningún régimen. Sin embargo, no deja de echar leña al fuego haciendo todo tipo de comentarios políticamente incorrectos a la menor ocasión. Por ejemplo, en un entrevista en la revista Lire en 2001, afirmaba: “La religión más idiota del mundo es el islam” o “Uno lee el Corán y es deprimente“. Denunciado por agrupaciones islámicas y de derechos humanos por “injuria racial” e “incitación al odio religioso”, fue juzgado en 2002 y absuelto al considerar el juez que la crítica a la religión es legítima en un estado laico.

islamofobia, sexo, sumisión. houellebecq

Con su última novela, Sumisión,  publicada en 2015, Houellebecq vuelve a la carga. Sumisión narra la llegada al poder, en las elecciones presidenciales de 2022 en Francia, de un líder del partido islamista con el apoyo de los socialistas y la derecha. El protagonista de la novela es un profesor universitario especialista en Literatura que se convierte al islam, condición para conservar su puesto en la Sorbona bajo el nuevo régimen.

De repente, la sociedad se va transformando sutil pero vertiginosamente [SPOILER]:
los judíos emigran masivamente de Francia a Israel, las mujeres cambian sus faldas cortas por blusas largas y pantalones, los conversos disfrutan de sueldos excelentes y tienen derecho a la poligamia. El libro finaliza narrando  la conversión del protagonista, en cuya ceremonia  pronuncia la fórmula:”Doy fe de que no hay sino un Dios y Mahoma es su profeta“.

¿Qué es esta novela? ¿Una distopía? ¿Una meditación sobre la decadencia de nuestra sociedad? ¿Un libro de actualidad política? Probablemente todo eso y más. No se sabe. Es inquietante. Como todas las novelas de Houellebecq, revuelve el estómago pero se sigue leyendo. Es pesimista y contradictorio pero fascinante. No es solo una sátira, es la tradición del  viejo nihilismo francés en manos de un escritor misántropo con una prosa deslumbrante.

Sumisión se publicó en Francia el mismo día en el que tuvo lugar el atentado islamista contra el semanario satírico francés Charlie Hebdo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.