Siempre que defiendo a Haruki Murakami, aunque no necesita que nadie le defienda, me encuentro con los argumentos de que si Tokio Blues y Sputnik son cursis, que si está sobrevalorado, que menos mal que nunca se va a llevar el Nobel y otras estupideces por el estilo.

En esta ocasión, voy a exponer la máxima virtud que a mis ojos tiene el escritor japonés: La capacidad de pasar de una realidad absoluta y clara a una fantasía increíble y absolutamente particular. Para ello, voy a hacer referencia a un libro, 1Q84, que se le criticó mucho, al parecer por ser muy largo… yo no entiendo nada. La obra tiene citas sobre realidad y fantasía como esta:

“- Una cosa más – el conductor habló dirigiéndose al espejo interior –. Me gustaría que recordara lo siguiente: las apariencias engañan.
“Las apariencias engañan”, repitió Aomame en su cabeza, y frunció ligeramente el ceño
+ ¿Qué quiere decir eso?
El conductor eligió las palabras.
– En fin, podría decirse que lo que está a punto de hacer no es algo normal. ¿No es así? La gente normal no desciende por unas escaleras de emergencia en la autopista metropolitana en pleno día. Sobre todo una mujer.
+ Sí, es verdad –dijo Aomame.
– Y cuando se hace algo así, el paisaje cotidiano…, ¿cómo se lo podría decir?… Tal vez parezca un poco diferente al de siempre. A mí me ha pasado. Pero no se deje engañar por las apariencias. Realidad no hay más que una.
(…)
+ Por supuesto – dijo Aomame. Efectivamente. No puede haber más que una cosa, en un tiempo y en un lugar. Einstein lo demostró. La realidad es serenidad persistente, soledad persistente.”

Ó como esta:

     – “Chéjov dijo una vez – comentó Tamaru levantándose lentamente: “Cuando en una historia aparece un arma de fuego, ésta deberá ser disparada”.
     + ¿Qué quiere decir?
(…)
     – Que no debe utilizare un accesorio innecesario en medio de una historia. Si aparece una pistola, en algún momento de la historia es necesario dispararla Chéjov prefería escribir obras desprovistas de florituras inútiles.
       Aomame estiró las mandas de su vestido y se echó el bolso bandolera al hombro.
     + Entonces, eso es lo que te preocupa: que si surge una pistola quiere decir que, sin lugar a dudas, en un momento dado va a ser disparada.
     – Visto desde la perspectiva de Chéjov.
     + Y por eso preferirías no tener que conseguirme un arma.
     – Es peligroso e ilegal. Y además Chéjov es un autor en el que se puede confiar.
     + Pero esto no es una historia, sino el mundo real.
     Tamaru entornó los ojos y miró fijamente a la cara a Aomame. Luego abrió poco a poco la boca.
     – ¡Quién sabe!”

Murakami es un escritor maravilloso. Es cierto que puede que cuente una historia similar varias veces a lo largo de sus libros, pero eso no le resta ni un poco a su grandiosidad. Es una persona que me ha conseguido llevar a lugares donde nunca se me hubiera ocurrido ir. Leed 1Q84; los 3 libros (que son 2) y luego hablamos.

Cuidado con los unicornios, van afilados.

Murakami queriéndose en blanco y negro
Murakami | MundoCrítico

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