Si hay algún poeta que se ha ganado con creces el apelativo de «maldito» es Arthur Rimbaud. Maldito y precoz.

Tenía 15 años cuando decidió que quería salir de Charleville, la ciudad provinciana en la que vivía, y marcharse a París que era donde estaba el meollo  literario para el que, desde pequeño, se había mostrado extraordinariamente dotado. Además en su ciudad ya había llamado bastante la atención paseándose con carteles en los que se leían frases como: «Muera Dios». Tras alguna fuga frustrada  y las consiguientes discusiones familiares (su madre era muy estricta), consigue en 1871 que el gran poeta Verlaine lo invite a su casa. Rimbaud le había enviado el poema El barco ebrio con el que llamó su atención. El poema impresionó a Verlaine por su fuerza y originalidad. Es una alegoría sobre como el poeta debe alejarse de las normas establecidas para poder entrar de lleno en la Poesía:

Y desde entonces pude bañarme en el Poema
de la mar lactescente, salpicada de astros,
bebiendo un verde azur entre pálidas ondas
por donde, a veces, cruza un muerto pensativo.

Total que el joven Rimbaud, 17 años, se instala en casa de Verlaine que  estaba casado. Desde el principio ya apuntó maneras de ser un auténtico demonio. Nada se le ponía por delante. Su carácter rebelde e intransigente y sus continuas provocaciones comienzan pronto a causarle problemas con los artistas de París, que lo habían recibido  como a un pequeño genio. Pero sus salidas de tono, su vida disoluta, el consumo  exagerado de ajenjo y hachís, terminan por hartar a todos. Verlaine lo envía  de vuelta a Charleville para protegerlo. Regresa a París después de unos meses e inician  una relación amorosa complicada. Después del escándalo, marchan juntos a Londres. Sin dinero,  terminan  en una espiral incontrolable de alcohol, drogas, peleas y agresiones mutuas. En 1873, Después de múltiples huidas, luchas y denuncias, interviene la policía y Verlaine acaba en la cárcel por su relación  con el joven Rimbaud. Este regresa a la granja familiar y publica Una temporada en el infierno, sobre sus vivencias en Londres. 

En 1874 termina Iluminaciones, en el que incluye su poema Infancia, cuyo apartado V se abre con tres versos demoledores que recuerdan a Baudelaire, su único  maestro:

Que me alquilen por fin esa tumba, blanqueada de
cal, con las líneas del cemento en relieve -muy lejos
bajo tierra

El libro, un hito en la poesía moderna, fue editado por Verlaine, a pesar de que no volvieron a tener relación.

En 1876 Rimbaud inició la segunda parte de su vida. Viajes incansables por el mundo y negocios de traficante que le permitieron amasar una pequeña fortuna. Nada de Literatura. En 1891 regresó a Francia  con un carcinoma, a consecuencia del cual  murió a la edad de 37 años.

Hay muchos expertos que afirman que los poetas son muy precoces, tanto, que casi todos han llegado a ser quienes son antes de cumplir los treinta años. Rimbaud lo consiguió antes de los veinte. Abandonó la Literatura pero siguió viviendo en su infierno particular. Parece que había hecho un pacto con el diablo.

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