Se dice muchas veces que las mascotas se parecen a sus dueños. O que se acaban pareciendo a sus dueños. O bien sea que son los dueños los que van adquiriendo hábitos animales. quién sabe. El caso es que hace unos días celebramos, con este hábito que hemos escogido vivir de celebrar también lo banal, el Día del Gato. Por la cuenta -y sección- que me toca, enseguida até cabos… porque en el arenero de la Literatura reposan muchos felinos. Vamos a revisar unos cuantos.

Si hablamos del gato como personaje literario, enseguida tiene que venir a la mente el famosísimo cuento El gato con botas que recogió Perrault de la tradición oral y que enlaza con la tradición cultural de la astucia y sabiduría felina. Otro gato protagonista y narrador es el también famoso Soy un  gato de Natsume Soseki, quien desde su humilde condición juzga a una familia japonesa( y por ende a la sociedad) de principios del XX con mucho humor “felino”. En Kafka en la orilla, su paisano Murakami introduce a un personaje capaz de hablar con los gatos. Este misterio en torno a la figura gatuna no puede obviar el relato previo de Edgar Allan Poe que es todo un clásico : El gato negro;  historia del Romanticismo donde las haya que alimenta el espíritu supersticioso y sobrenatural que desde antaño poseen estos animales. Aunque si  más que de horror sois de sonrisa, estáis de suerte: quién no recuerda la clásica puesta en escena de Disney del gato de Cheshire en Alicia en el país de las maravillas y sus equívocas y malévolas promesas.

El escritor Ernest Hemingway con uno de sus gatos
El escritor Ernest Hemingway con uno de sus gatos

No es extraño su presencia permanente en las letras, pues numerosos escritores se han declarado amantes férreos de los felinos.  “Todo el mundo lo sabe: el gato es un animal libre, el gato escoge a su amo antes de que el amo llegue a elegir al gato”. Así comienza el Elogio de los gatos donde Hochet repasa pormenorizadamente esta relación entre autor y mascota a lo largo de distintos autores literarios.

Por último, una recomendación deliciosamente ilustrada es  El paraíso de los gatos y otros cuentos gatunos donde Zola o  Mark Twain revisan estos protagonistas bigotudos que hacen las delicias de algunos humanos.

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