Dino Buzzati es uno de esos escritores poco conocidos pero bien interesantes y merecedores de mayor fama.

Nacido en 1906, en una ciudad al norte de Venecia, es un escritor que pertenece al llamado Novecento italiano, junto a otros escritores notables como Cesare Pavese, más conocido que él. La literatura de Buzzati es rara, en el buen sentido, diferente del neorrealismo imperante en su generación y con más elementos fantásticos, misteriosos, mágicos, que lo acercan al surrealismo.

Su obra maestra es la novela El desierto de los tártaros (1940). El argumento es muy simple: un joven teniente Giovanni Drago es destinado a una fortaleza solitaria, en los confines del país. Allí no hay nada que hacer. La fortaleza es el bastión que, se supone, debe contener un ataque de los bárbaros que nunca llega. Mientras tanto, el teniente Drago ve pasar los días y los años en un cargo que le incomoda cada vez más hasta trastornar completamente su vida. Intenta por todos los medios salir de la fortaleza hacia otro destino, pero sus superiores no se lo permiten. Debe permanecer en su puesto y al final comprende que nunca será relevado y lo acepta a su modo.

El desierto de los tártaros - Dino Buzzati
El desierto de los tártaros – Dino Buzzati

Esta narración describe minuciosamente los sentimientos que se producen en la espera, que, en realidad, es un sinónimo de la vida. Así que la novela se convierte en una metáfora de la existencia que va pasando sin mucho sentido y en la que nunca llega lo que esperamos o deseamos. Una espera hacia el final inexorable que es lo único que conocemos. Mientras tanto, queremos hacer, cambiar, modificar el mundo y el destino, como el pobre teniente Drago, obviamente, sin conseguirlo. Surrealista es la fortaleza, los  bárbaros que no se ven nunca, y todo lo que sucede en ese castillo misterioso.

El propio autor ha hablado de la influencia de Kafka en su literatura y, desde luego, se ve en esa angustia que provoca el hecho de postergar indefinidamente la acción. Pero frente a la burocracia sin objetivo y el tedio de los protagonistas de Kafka, la vida del teniente Drogo cobra sentido porque espera una enorme batalla, una invasión bárbara que puede destruir su mundo, con lo que hay un sugerente aire de epopeya en la novela. Sin embargo, la realidad es que ese desierto, que es real y simbólico, está vacío por lo que  el héroe espera a una multitud de enemigos que no llegarán.

Pero si tuviéramos que buscar una similitud de esta curiosa novela quizá haya una obra posterior con inevitables coincidencias y es  Esperando Godot de Samuel Beckett, publicada en los 50 aunque escrita a finales de los años 40. O sea, que, en realidad, El desierto de los tártaros  se anticipa de alguna forma a ese gran hito del existencialismo que es Esperando a Godot, otra espera infructuosa. Más que anticiparse podemos afirmar  que ambas obras comparten un fondo filosófico, se llame existencialismo o teatro del absurdo. La consideración de la vida como una espera agotadora y disparatada que no terminamos de comprender nunca.

Dino Buzzatti es también un notable autor de cuentos. En España se ha publicado una colección de 60 relatos, en los que  juega de forma magistral con lo fabuloso, lo legendario y lo mágico engarzados en situaciones aparentemente triviales.

Jorge Luis Borges dijo de este autor italiano en el prólogo a su novela. “Podemos conocer a los antiguos, podemos conocer a los clásicos (…) Harto más arduo es conocer a los contemporáneos. Son demasiados (…) Hay, sin embargo, nombres que las generaciones venideras no se resignarán a olvidar. Uno de ellos es, verosímilmente, el de Dino Buzzatti.”

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.