El mundo no es lo mismo sin él. Sin lugar a dudas, Stanley Kubrick es una de las figuras más importantes de la historia del cine. La palabra “visionario” se creó para tipos como este neoyorquino responsable de filmes absolutamente gloriosos en imprescindibles.

Seguro que no imaginaba que iba a ser el autor de Senderos de Gloria, Espartaco, La Naranja Mecánica, El Resplandor o La chaqueta metálica. Y es que el joven Stanley Kubrick que, durante dos semanas trabajó para la revista LOOK, disfrutaba de su gran pasión: la fotografía. Era el año 1946. Con solo 17 años, el bueno de Kubrick se dedicaba a tomar fotografías de la vida diaria de la gente de la ciudad.

El metro se convirtió en una de las grandes fuentes de inspiración de Stanley Kubrick. El chaval se dedicaba a tomar instantáneas en ciertos momentos íntimos, con un sensacional resultado que hoy os traemos.

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