Era un chico ejemplar. Todo el mundo quería a Paul Walker. El actor se había ganado un lugar más que destacable dentro de la industria gracias a su simpatía y a una capacidad de trabajo incomparable. Puede que no fuese el tipo con más talento de la industria, pero siempre ofrecía un buen trabajo.

Desde finales de los 90, el actor empezaba a enlazar pequeños papeles que, con la llegada del nuevo milenio, se convertían en grandes éxitos. The Skulls, Nunca juegues con extraños y, sobre todo Fast & Furious, hacían de Paul Walker una de las grandes estrellas del momento. A partir de ese momento llegarían una sucesión de trabajos siempre entretenidos. Casi 15 años plagados de éxitos y trucados por un desgraciado accidente.

Paul Walker

Era una carrera benéfica. El 30 de noviembre de 2013, Paul Walker se convertía en uno de los rostros más ilustres de cuantos se plantaban en la californiana ciudad de Santa Clarita para participar en un evento cuyo objetivo no era otro que el de recaudar fondos para las víctimas del tifón Haiyan. Justo a su finalización, el actor se sentaba el el asiento de copiloto de su Porsche Carrera GT. Al volante, su amigo Roger Rodas.

En un momento dado, cuando circulaban a 150 km/h, el conductor perdía el control del vehículo e impactaba contra un un poste de la luz y varios árboles. Automáticamente, el Porsche estallaba en llamas, causando la muerte instantánea de ambos pasajeros.

Paul Walker
La última fotografía de Paul Walker

La fotografía que podemos ver era tomada pocos minutos antes de la muerte de Paul Walker. Precisamente era el instante en el que el actor de 41 años abandonaba el evento benéfico en compañía de su amigo.

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