Siempre hay una primera vez, y el mundo de la fotografía no es una excepción. Pese a que ahora todos llevamos un móvil en nuestro bolsillo que nos permite hacer fotografías espectaculares, lo cierto es que hace dos siglos resultaba impensable. De hecho, nuestro viaje a los orígenes de la disciplina nos lleva hoy a Saint Loup de Varennes, una localidad francesa en la que se hizo la primera fotografía de la historia.

Una placa fotográfica de estaño, cubierta por una mezcla de aceite de lavanda y betún de Judea. Esos fueron los materiales utilizados por un ingeniero francés llamado Nicéphore Niépce para hacer la fotografía en cuestión. Era el año 1826. El tipo se asomaba a la ventana de su granero y lanzaba la primer fotografía de la historia que se conserva.

Puede que no te parezca la pera, pero hay que reconocer que el bueno de Niépce logró un auténtico hito que le ha servido para pasar a la historia. Si quieres ver in situ la imagen, lo único que tienes que hacer es ir a la Universidad de Austin (Texas). Allí, bajo el título de Point de vue du Gras y como parte de la colección Gernsheim, encontrarás una instantánea de incalculable valor.

Point de vue du Gras Primera fotografía de la historia

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