Fue una de esas mujeres que abrieron el camino. El nombre de Robert Capa es de esos que cualquier amante de la fotografía conoce perfectamente. Cualquiera habría pensado que se trababa de un fotoperiodista intrépido, pero lo cierto es que bajo ese pseudónimo se encontraba el matrimonio alemán formado por Gerda Taro (Gerda Pohorylle) y Endre Ernö Friedmann. Ambos se plantaban en los conflictos como si de un fotógrafo estadounidense se tratara, para fotografiar lo que nadie se atrevía. Una maniobra exitosa que terminaría de forma trágica.

La Guerra Civil Española se convertía en un cruel conflicto bélico en el corazón de Europa, lo que se antojaba ideal para los intrépidos fotoperiodistas. Los retratos de aquellos días que salían de la cámara de Gerda Taro eran brillantes, pero el 26 de julio de 1937 todo se iría al garete.

Gerda Taro

Gerda tenía 26 años y se encontraba cubriendo la batalla de Brunete. Desgraciadamente, un tanque republicano descontrolado se llevaba por delante el coche en el que se encontraba Gerda, pasándole por encima. Las heridas en su zona abdominal eran de extrema gravedad, hasta el punto de que nada se pudo hacer por su vida en el hospital de El Escorial, a donde era trasladada.

Así, la “mitad” de Robert Capa y primera reportera de guerra de la historia fallecía en suelo español dejando tras de sí un legado de instantáneas únicas.

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