Bucear por la historia de la fotografía suele llevarnos a encontrar piezas gloriosas. Desde que se descubrió que se podía inmortalizar cualquier momento, incontables apasionados de este arte no han hecho más que regalarnos obras de singular. Cualquier contexto es bueno para ello, pero las guerras siempre han sido especialmente capaces de ofrecernos instantes de singular valor. Y es que en medio del descenso del hombre a los infiernos no faltan momentos tan asombrosos como este que hoy os traemos.

Era el año 1952 y el sargento Frank Praytor estaba sirviendo en la Guerra de Corea. Un día, uno de sus compañeros decidía disparar de forma cruel a una gata que no paraba de maullar. Tras el cuerpo del animal se encontraban dos crías recién nacidas. Uno de sus compañeros decidía adoptar a uno de los gatos, pero no sobrevivía mucho tiempo. A su vez, Praytor se encargaba del cuidado de el otro pequeño animal. Una hembra a la que bautizó como Miss Hap.

La cría gato y el soldado en la Guerra de Corea

A base de leche mezclada con agua y de latas de carne, Frank Praytor lograba que el animal saliese adelante, momento inmortalizado por el fotógrafo Martin Ridley en esta sensacional pieza. Al final, cuando Praytor tuvo que volver a Estados Unidos, dejó a Miss Hap a salvo en una oficina de información pública, siendo adoptada más tarde por otro militar llamado Conrad Fisher. Toda una historia.

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