A todos nos gusta una buena dosis de postureo. Con nuestro palo de selfie en mano, nos plantamos ante el Partenon o la Muralla China para hacernos fotazas de las buenas. Así ya tenemos piezas fundamentales para seguir construyendo nuestra ficticia y envidiable vida de redes sociales. Con un poco de suerte, todos nuestros amigos de Facebook e Instagram pensarán que sus vidas apestan en comparación a la nuestra.

Pues bien, en esta época de apariencias, un “insensato” decidía viajar a los lugares más visitados del mundo y hacer fotografías en dirección contraria al monumento o construcción emblemática en cuestión. Oliver Curtis es el nombre de este fenómeno que incluso llegaba a exponer en la Geographical Society de Londres una galería de instantáneas con el lado menos glamuroso del Partenon o la Muralla China. Un fenómeno este tipo.

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