Lo primero que se suele pensar sobre los seguidores de un culto o secta es: ¿Cómo no se dieron cuenta? ¿Cómo se dejaron engañar? La respuesta es más compleja que preguntas tan simples. Primero hay una necesidad de la mano de una edad o una vida inexperta. Las respuestas a sentimientos o desazones que todavía no tenían nombre llegan casi de forma inmediata.  Ya no estas desamparado, hay alguien que solo con su presencia anestesia. Esta persona es colocada en un trono, por encima de todos, para ser idealizado/a, pero eso carece de importancia porque todo ha tomado sentido, hay un rumbo. El líder adquiere los tintes de un dios porque la gente que no duda de si misma tiende a parecerlo, y el instinto de supervivencia se divide. Por un lado dice que le sigas a cualquier parte y por otro te advierte de que la perfección siempre huele mal, es un invento del hombre, una leyenda. De repente surgen las contradicciones, aquello por lo que te uniste empieza a verse quebrantado y la confusión es un océano en el que hundirse. Mentirse a uno mismo comienza a ser cada vez más difícil. Las raíces están echadas, has dejado una vida atrás y has empezado de cero. Esto es TODO, fuera es NADA. Y de repente llega tu turno, de repente tienes que demostrar que estas con ellos…

El llamado “Lavado de cerebro” es un proceso complejo cuya honda expansiva es recogida  y ordenada por los creadores, Maclein y Champman Way. Un pequeño pueblo de Oregón (Antelope) de apenas 40 personas ve como miles de “hippies monocromáticos”, los seguidores del “Movimiento Rajnishe”, invaden su territorio declarando libertad espiritual, sexual, comunidad, poliamor… Fundan su paraíso propio. Una ciudad tipo Jardin del Eden, verde y fértil; en medio de un desierto en el que nunca pasa nada. El enfrentamiento comienza. Ninguno esta dispuesto a modificar su modus vivendi para coexistir y los habitantes llegaron primero. El sentido de la propiedad del pueblo es tan fuerte como la fe de los “Rajnishes” (los seguidores de esta “Religión”). El choque es inmediato y de ahí pasan al pulso, la ignorancia es peligrosa y eso mismo opina Antelope de lo extranjero. Y de repente ese pueblo Americano no sabe cómo está a punto de hablar sobre sus propias represiones y prejuicios.

Mientras que los integrantes del culto están en su mayoría  llenos de sonrisas (a veces histéricas), llenos de movimiento y de rubor; los que están en contra carecen apenas de expresión en la cara, el rostro serio y los parpados caídos, parecen sumidos en un aburrimiento vital. Y que mejor distracción que una batalla, como en los viejos tiempos. ¿Por qué? En la mayoría de discursos en contra, es citado el sexo, en mi opinión solo es la punta del iceberg, el sexo es una provocación directa, pero hay mucho mas en juego. Les molesta la descarada celebración de la vida y la osadía de resucitar su trozo de tierra fantasma. Y sobretodo es intolerable que el líder de esta secta sea extranjero. Su modo de vida es descrito como una perversión. Y mi pregunta es ¿Qué modo de vida está realmente pervertido? El culto podría ser la reacción exagerada a la prisión de la vida moderna, que acaba degenerando hasta el punto de hacer mercado de dicha liberación. Y por su parte el pueblo es el seguimiento de la represión como rutina conocida. El sexo es solo la excusa a una angustia más profunda. Así que tenemos a dos extremos enfrentados. ¿Quién ganará?

En este documental de Netflix se alterna la imagen de los 80 con los logros de la fotografía de nuestros días, acompañado de una letra antigua con mucho encanto. Todo esto funciona como un collage lleno de sugerencia y magnetismo. Lo convierte en una mezcla entre serie de miedo y de acción psicológica, porque los puñetazos y patadas psíquicas vuelan, y la lucha por la estrategia más fuerte es un duelo de ajedrez. Los que toda su vida hayan buscado un tutorial sobre manipulación encontraran respuestas que espero les quiten las ganas. La manipulación es violenta, salvaje, y nadie se toca un pelo. La violencia reside en cómo todo un grupo de gente está dispuesto a llegar donde sea por una persona (Bagwan el líder Rajaneeshee) que ni siquiera se levanta de su sofá. Ma Anand Sheela, su aprendiz y regente, es sin duda un personaje que toda actriz desearía interpretar. No me enorgullezco, pero no muchas veces en la historia una mujer ensalza su poder sin miedo y se vale de su fuerza con orgullo. Si bien el fundador es un hombre, si bien la idea y el desarrollo de la misma parte de Bhagwan (Osho), es Sheela  quien la desarrolla y le da de comer, quien la expande y consolida. La fe nace del ejemplo, y si el ejemplo es poderoso, si el ejemplo no duda de la idea, tenemos ante nosotros el que lidera el comportamiento para los seguidores, porque el ser humano aprende por imitación. Sheela así lo hace armada con fe y pistola. Su convicción es tan fuerte que ella misma reconoce que es capaz de todo por Bagwan, exigiendo lo mismo del resto.

Esta historia tan surrealista y reciente pocos la sitúan en su memoria histórica. Resulta salvaje, pero también una vieja historia. La batalla más sangrienta resulta darse entre maestro y aprendiz, ambos perseguidos por un enemigo común. Metidos hasta el cuello en un hoyo, cavan sin descanso la tumba de ambos. Las estrategias de estos personajes no tienen parangón pero  el talón de Aquiles en muchos cultos acaba siendo el mismo, el ego. Este construye imperios con la misma facilidad con que los destruye. Aunque  esta demolición se hace un poco lenta en algunos puntos merece la pena asistir a cada explosión. Es aleccionador. Es vibrante. Es una trama perfectamente sellada que te enseña lecciones como que la justicia no la ha inventado el hombre y el paraíso que debes regar primero está dentro de ti, y nunca es tarde. Para los que disfrutaron con el valiente documental “Going Clear” (sobre la Cienciología) disfrutaran con este viaje episódico. Como el propio líder Osho diría “Si sufres es por ti, si te sientes feliz es por ti, si te sientes dichoso es por ti, y si no ves mi documental es por ti”.

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