Todavía le están lloviendo leches por todas partes. Hayden Christensen no tenía una labor sencilla. El joven actor se enfrentaba, en la segunda trilogía de Star Wars, a un reto de esos que harían temblar al más pintado. Si misión no era otra que la de prestar su rostro a Anakin Skywalker, la versión no asmática de Darth Vader.

Las precuelas de la saga intergaláctica nos acercaban a la historia de cómo un joven y prometedor Jedi terminaba convertido en el más poderoso de los Sith. Un camino al lado oscuro que le costó más de un disgusto al bueno de Christensen.

Pese a algunos momentos de gran nivel, lo cierto es que la segunda trilogía de Star Wars no fue ninguna maravilla. Por momentos se rozaba el desastre y gran parte del público decidía que el culpable de ello era Hayden Christensen. Entre que el actor no iba muy allá y que las líneas de diálogo diseñadas por George Lucas rozaban el ridículo, todo terminaba en desastre. Un caos en el que iba a estar implicado otro actor muy distinto.

Leonardo DiCaprio

Antes de arrancar con el proyecto, George Lucas tenía otro actor en mente para interpretar a Anakin. Ni más ni menos que Leonardo DiCaprio era su gran opción. Con una nominación al Oscar y después de Titanic, el intérprete se antojaba la opción ideal para el papel. De hecho, DiCaprio se subía pronto al proyecto. El problema llegaba al leer el guión. eso ya no resultaba tan chulo. Leonardo DiCaprio decidía que aquello no era para él, dejando el camino libre a un Hayden Christensen que terminaba comiéndose el marrón.

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