Yo también he tenido mi época Nolan. muchos reniegan de de él, pero aunque sus últimas películas no me hayan convencido nunca dejé de creer: Christopher Nolan tiene sus errores, pero es un genial contador de historias. Y la magia ha vuelto con Dunkerque (Dunkirk, 2017).

Dunkerque es puro nervio, pura guerra. No tenemos la insuperable escena del desembarco de Normandía de Salvar al Soldado Ryan (Saving Private Ryan, Steven Spielberg, 1998), pero en cambio tenemos tensión non-stop durante todo la película. El único respiro que tenemos es el que nos conceden el cambio de historias paralelas, ya que tenemos hasta tres líneas temporales que acaban convergiendo en un único punto. Clásico de Nolan.

Kenneth Branagh en Dunkerque, de Christopher Nolan | Warner Bros Pictures España
Kenneth Branagh en Dunkerque, de Christopher Nolan | Warner Bros Pictures España

No esperéis grandes diálogos -estamos en una película casi muda, y diría que la mayoría de los diálogos que hay podrían o reducirse u omitirse-, ni espectaculares desarrollos de personajes. Vais a escuchar la guerra, a olerla, a verla, a sentirla. Vais a sentir la frustración de un soldado tratando de sobrevivir en un entorno hostil, la tensión de un piloto enfrentándose a unos cuantos aviones enemigos, la valentía con miedo de unos ciudadanos que se arriesgan a ayudar a sus compatriotas.

Dunkerque no es lo que muchos esperarían de Nolan a estas alturas y, sinceramente, doy gracias por ello. No quiero más dramatismo facilón, diálogos verborreicos ni tramas complicadas innecesariamente cuando en el fondo son tremendamente sencillas. Quiero ésto, quiero este nervio y este puro cine que desprende la película bélica. Éste es el golpe en la mesa que esperaba de Nolan, y no me ha defraudado. Merece todos los premios del mundo.

Nota: 8,5.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.