El romanticismo y la nostalgia son dos cosas que, a las primeras de cambio, se convierten en corrupción. “Lo viejo siempre es mejor”. Pues la verdad es que no necesariamente. Así, en unos tiempos en los que el cine adolece de una grave falta de creatividad e ideas, estos “nostálgicos corruptos” encuentran excusas ideales de cara a sustentar sus argumento. Algo que no se sostiene de ninguna forma cuando nos encontramos con filmes como La Llegada.

Ha pasado ya el tiempo prudencial como para poder decir que no es el entusiasmo propio del momento. La Llegada se estrenaba en 2016 con el enorme Denis Villeneuve al frente. El excelso director adaptaba libremente el relato corto “The Story of Your Life”, de Ted Chiang. Así, nos encontrábamos con que varias naves alienígenas se plantaban en la Tierra, pero no se producían hostilidades por su parte. De hecho, el problema que surgía era el de la comunicación con unas criaturas con clara intención de establecer un diálogo. Ahí entra la figura de una experta lingüista que iniciará un trabajo contrarreloj para evitar que se desate cualquier tipo de conflicto entre ambas especies.

Nunca un contacto alienígena había sido abordada en el cine con tanta audacia. Y es que la comunicación se antoja como el problema principal para toda relación. Más allá de eso, la atmósfera construida por el director resulta tan asfixiante, como hipnótica. Así va transcurriendo una cinta en la que cualquier apariencia de asepsia emocional se quiebra por completo con un último acto tan brillante, como capaz de clavarse en el alma.

La Llegada Amy Adams

En medio de todo, Amy Adams. Algún día, el mundo mostrará el respeto debido a una actriz descomunal. Una de las mejores intérpretes de las últimas décadas, sobre cuyas espaldas descansa La Llegada, la mejor película que ha dado la ciencia-ficción.

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