Todo era perfecto. Pese a las dudas iniciales sobre el proyecto de Tim Burton de llevar a la gran pantalla a Batman, lo cierto es que el estreno de la primera cinta del Hombre Murciélago allá por 1989 dejaba claro que el justiciero de Gotham lucía imponente en la gran pantalla. Eran tiempos realmente felices, hasta el punto de que se daba luz verde a Batman vuelve (1992), un filme con el que se repetía el éxito.

Todo apuntaba a que el tándem formado por Michael Keaton Tim Burton todavía tenía mucho que decir. La saga de Batman estaba llamada a seguir unos cuantos años, pero Tim Burton decidía emprender nuevos retos profesionales. A priori, eso no suponía un gran problema para un Michael Keaton que se sentía como en casa en la mansión Wayne.

Michael Keaton Batman

Joel Schumacher era el elegido para continuar el trabajo de Burton. Pese a que hoy no le tenemos en muy buena consideración por su trabajo en la saga, lo cierto es que Schumacher siempre ha sido un director sensacional. Venía de Jóvenes Ocultos, Un día de furia y El cliente. Así las cosas, Michael Keaton no ponía ni una pega a la elección de Warner. Todo iba bien hasta que el guión llegó a sus manos.

«No era nada bueno y no entendía nada de los que Schumacher quería hacer. Lo que sí tenía claro era que el tono ligero de aquello no me gustaba nada». En ese punto, Michael Keaton decidió tomar la decisión más difícil y que, a la postre, se revelaría como la acertada: dejar el papel de Batman. Val Kilmer vendría a sustituirle en Batman Forever (1995), el principio de la decadencia del Hombre Murciélago durante más de una década.

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