Muchas de las películas del universo Disney/Pixar de hoy en día tienen un trasfondo a menudo dirigido a adultos más que al público infantil. Si viste la adaptación de Disney de la famosa niñera casi perfecta cuando eras pequeño debes saber algo: Mary Poppins no es para niños.

Vemos con naturalidad como los niños y niñas de corta edad que memorizan canciones y escenas de películas de animación, normalmente no captan todo el mensaje de las mismas. Así, muchos chistes y mensajes más profundos escapan a esas mentes infantiles. Uno de los mayores ejemplos de este fenómeno es Pixar, cuyas películas de animación no se conforman con moralejas simples si no que ahondan más en la herida buscando un mensaje de mayor calado con el que cautivar igualmente al público mayor de edad. Pocos niños se habrán dado cuenta de la reflexión sobre el “hacerse mayor” en Toy Story o del alegato contra el racismo en Ratatouille.

Si creías que esto no te había pasado a ti, siento defraudarte pero sí. Si de pequeño viste Mary Poppins y memorizaste todas esas canciones, te adentraste dentro de ese universo mágico a base de tiza y colores que pintaba Bert o intentaste bajar las escaleras sentado resbalando por la barandilla…te perdiste el mensaje más importante.

La adaptación de las novelas (en plural) de la autora australiana PL Travers a cargo de Disney se saltó muchas de las características de los libros a la ligera. Te aseguro que no hay pingüinos bailarines en esas páginas. Sin embargo, si respetó el significado más profundo que encierra la obra literaria.

El personaje de Mary Poppins está basado en la tía de PL Travers y la razón por la que acude a su casa no es para salvar a la autora ni a sus hermanos, si no para salvar al padre de la familia, Travers Goff (el señor Banks en la película). Como en el film, el padre era un hombre muy dedicado a su trabajo como banquero y que apenas dedicaba tiempo para cuidar de sus hijos o su matrimonio. Sin embargo, en la vida real el padre de PL Travers falleció a los 40 años por problemas de salud derivados del alcoholismo.

La ficción creada por la autora tuvo un mejor final que la realidad, dejando para la posteridad un mensaje camuflado en el vuelo de una cometa. (una escena que curiosamente no aparece en los libros)

Una buena película que ilustra este mensaje es Saving Mr Banks estrenada en 2013 y con las interpretaciones de Tom Hanks como Walt Disney y Emma Thompson como PL Travers.

La próxima vez que veas una película “para niños” o que recuerdes un film que te resultó entretenido cuando eras pequeño, mejor verlo una vez más y estar atento a la moraleja de la historia.

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