Convertirse en una leyenda no es fácil, pero tanto o más complicado es obrar como tal durante toda tu vida. Desgraciadamente, estamos acostumbrados a que muchos de los grandes intérpretes de la industria decidan aprovechar los últimos años de sus carreras para hacer dinero de cualquier forma. Gigantes de la interpretación como Robert de Niro, Al Pacino o Anthony Hopkins son buen ejemplo de ello. Lícito, pero doloroso para el espectador y poco respetuoso con unas trayectorias incomparables. Algo que nunca quiso para sí Paul Newman.

La mirada más arrolladora de la historia del cine era la carta de presentación de un tipo guapo, elegante, afable y educado. Mil encantos para un Paul Newman que encima resultaba ser un actor inconmensurable. Al cumplir los 60, el bueno de Paul comenzaba a darse cuenta de que los papeles que le llegaban eran cada vez menos atractivos. Así, después de protagonizar El Color del dinero (1986) y ganar su correspondiente Oscar, el actor decidía empezar a limitar sus trabajos. De hecho serían 9 películas en los siguientes 22 años. No era cuestión de llevarse por delante su reputación a esas alturas.

Paul Newman Camino a la Perdición

Durante todo ese tiempo, Paul Newman tuvo claro que quería despedirse del cine con un papel a la altura. Cuando le llegó el guión de Camino a la Perdición (Sam Mendes), allá por el año 2002, supo que aquella era la oportunidad que estaba esperando. El papel del mafioso señor Rooney era lo que siempre había soñado. De hecho, era mucho más que eso. Más allá de que el personaje fuese magnífico, su última escena era de esas que se recuerdan eternamente. El actor logró la nominación al Oscar, pero lo que fue su orgullo absoluto fue la secuencia en la que el personaje de Tom Hanks, su querido pupilo convertido en enemigo, le acribilla bajo la lluvia. Lírica a lo grande y una última frase pronunciada en la gran pantalla y dirigida a Tom Hanks: «Me alegro de que seas tú». Seis años después, el actor nos dejaría sin haber vuelto nunca a aparecer en la gran pantalla. Respeto y honor a Paul.

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