Parecía que todo había acabado. Keanu Reeves, el que fuera una de las estrellas más brillantes del firmamento cinematográfico, estaba condenado. Nadie podía explicarse como había llegado a eso. Un breve vistazo a su filmografía ponía de manifiesto que su nombre se encontraba ligado a muchas de las grandes películas del cine moderno. Mi Idaho privado, Le llaman Bodhi, Drácula de Bram Stoker, Speed, Matrix... Una filmografía que para sí quisieran muchos.

Desgraciadamente, todo empezaba a torcerse. Producciones de gran inversión seguían llegando a sus manos, pero el nombre de Keanu Reeves ya no era sinónimo de éxito. Ultimátum a la Tierra y La Leyenda del Samurai se convertían en las dos grandes abanderadas de una década que comenzaba en 2005 y que suponía un declive absoluto en la carrera del actor. Ya nadie daba un duro por él y los grandes estudios se habían olvidado de su nombre.

La película que salvó la carrera de Keanu Reeves

Así, sin nada que perder, el hombre que se había convertido en cianuro para las taquillas aceptaba un papel en una modesta producción llamada John Wick. Puede que la falta de proyectos fuese el factor determinante, pero lo que nadie puede negar es que el bueno de Keanu Reeves se la jugó y ganó. La cinta se estrenaba en suelo americano convertida en un exitazo de crítica. El público no tardaba en llenar las salas, haciendo que John Wick recaudase cuatro veces lo que había costado.

A día de hoy, nuestro querido John Wick sigue arrasando taquillas con nuevas películas. De hecho, incluso se ha convertido en cinta de culto para los fans de la acción. Además, la agenda de Keanu Reeves vuelve a estar llena de múltiples e interesantísimos proyectos. Grandes noticias para cualquier cinéfilo que se precie.

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